Ese futuro nos alcanzó
Publicado el viernes, 10 de agosto de 2007 @ por Unknown
¿Recuerdan esas películas y series de televisión ambientadas en el futuro, de oscuro tinte post-apocalíptico, en las que la tecnología es tan avanzada que puede verse en los recónditos callejones y covachas de los rebeldes —siempre hay rebeldes— aparatos despanzurrados, restos de inentendible complejidad, basura con cablecitos y bombillitos?
Casi siempre el protagonista podía echar un ojo durante un apuro y, recogiendo aquí y armando allá, podía poner a funcionar una combinación de esas partes desechadas, creando bien sea el arma que lo defendería de quien le estaba persiguiendo, o el transmisor que comunicaría a sus salvadores su ubicación precisa, o la parte electrónica que hacía falta para que la nave interplanetaria accidentada recuperara la chispa suficiente para el arranque hacia la salvación.
¿Hemos llegado a esa fase de la civilización? Hombre, tanto así no, pero vamos por buen camino. Al menos por mi casa, ya es posible tropezarse cada mañana, entre las pilas de ropa vieja (crisálidas de habitantes callejeros), olorosas bolsas de restos orgánicos y demás, equipos computacionales, de oficina, de música y otros en diversos estados de obsolescencia, conservación e integridad. Computadoras y sus abandonados diskettes, huérfanas impresoras, amarillentos teclados; cadáveres descuartizados de lavadoras y cocinas; motores de todo tamaño y uso, y sus partes; misteriosos circuitos integrados de coloridos cables.
Aún no me he encontrado a ningún experto agachado armando un walkie-talkie de las diversas piezas; más bien, de hecho, cuando alguien interactúa con ellas está despedazándolas a golpes contra el suelo para extraerle secretos, chispas de vida, o cobre para reciclar. Pero algo es algo. Sueño despertar un día y ya no necesitar ir a una tienda a por repuestos para los equipos de casa. Revolver un rato la basura será la solución.
Qué porquería...
Publicado el martes, 28 de noviembre de 2006 @ por AnónimoLeí ayer en el excelente blog de Hugo Londoño (y luego en muchos otros) sobre el vulgar plagio que sufrió Guillermo Amador del contenido de un post de su espacio, El modulor, de manos de un ¿periodista? del Diario de Caracas, que tal como sugiere Horacio (recopila también las opiniones de otros blogueros sobre el incidente) debería cambiar su nombre a El Plagio de Caracas. Cuánto descaro.
¿Qué se puede hacer? En la página del diario no encuentro ninguna referencia al tema, ni comentario, ni disculpa. ¿Hacer llegar el cuento a otros medios, a ver si se genera una discusión?
Hay que hacer caso a lo que dice RomRod en su bitácora. Tal vez colocar el botoncito ese de Creative Commons dé alguna suerte de garantía (aunque acá nada está garantizado, digo yo) para que cosas como esta no ocurran, o al menos se reduzca su frecuencia.
Por cierto, no se pierdan la respuesta que recibió Kareta en su ExplíKme del tal Valecillos al ser descubierto...