Review: Arena Negra
Publicado el martes, 29 de septiembre de 2015 @ por Unknown
Arena Negra by Juan Carlos Méndez Guédez
My rating: 4 of 5 stars
Hermosa novela, poético y hermoso lenguaje de pérdidas, de esperas, de silencios, amarguras y abandono. Todas estas sensaciones embargan la vida de una familia separada a ambos lados del Atlántico por el autoexilio del padre hacia Venezuela. Como para relectura -inmediata en mi caso, tan pronto traspasé las últimas ¿sensaciones? ¿postales? ¿imágenes? páginas.
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Review: Desde lo más profundo
Publicado el jueves, 27 de agosto de 2015 @ por UnknownReview: Un fantasma portugués
Publicado el sábado, 2 de mayo de 2015 @ por Unknown
Un fantasma portugués by Miguel Gomes
My rating: 4 of 5 stars
Hermoso. La tremenda cultura literaria de este autor, profesor universitario, destila en las vidas de sus protagonistas, todos de un mundo a caballo entre varias tierras -Venezuela, EE. UU., Portugal- y siempre del mundo académico: conferencias internacionales, estudios, campus universitarios; existencias dictadas, diríase, por el currículo.
El cuento que da nombre a la colección es quizá la más hermosa historia sobre migración que he leído desde que reconozco esa veta entre los venezolanos. Delicadeza, nostalgia, sinsabor, y todavía humor.
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Review: Error Humano
Publicado el lunes, 13 de abril de 2015 @ por Unknown
Error Humano by Chuck Palahniuk
My rating: 2 of 5 stars
Con todo el punch que promete, y habiendo disfrutado ya de algunas novelas de Palahniuk, debo decir que la lectura sucesiva y continuada de estas crónicas, que en su forma original obviamente no estaban recopiladas, me dio pronto una sensación de hastío, de haberme topado con una fórmula para asombrar. Rompedoras como sean algunas de las historias, el tono de Palahniuk para presentarlas, esto-es-lo-que-hay-no-sé-por-qué-ofenderse-o-asombrarse, las iguala en cierta forma en la que, pues ya que todas son extremas, ninguna lo es. No sé, tal vez si lo leía antes de ver tantos episodios de "Tabú" en NatGeo me gustaba más...
Pero tampoco es que lo odié. Una cosa que puedo recordar ahorita es que el español me saltaba a los ojos, o sea que la traducción me descolocaba un poco por antinatural o forzada para llegarle al estilo del escritor, que de esto no puede ser culpado. Puede, sí, un poco de bañarse con excesivo placer en las repercusiones en su momento de El club de la lucha en los segmentos más autobiográficos del libro. Pero quién no lo haría, pues.
Deje este libro por ahí en su casa y lea una crónica de vez en cuando, como menú de variedades entre libros. Así lo disfrutará más.
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Review: Por el camino de Swann
Publicado el viernes, 3 de abril de 2015 @ por Unknown
Por el camino de Swann by Marcel Proust
My rating: 3 of 5 stars
Toda una experiencia, muy ajena a mi universo como lector. Una experiencia vastamente contemplativa y profundamente reflexiva de los recuerdos, de la infancia, del arte, la naturaleza, las relaciones y costumbres sociales en una clase social y tiempo muy particulares. Lo que a principio me sorprendió y luego entendí como el tono de la obra es el extremado detalle, la puntillosa descripción de hasta la más mínima sensación, percepción o circunstancia, de suerte que intuyo el real alcance de esta y las siguientes ¡seis! partes de la gigantesca obra de Proust como la total expresión de su ser, consciencia y experiencia. Quién sabe, tal vez me embarque en esa aventura. Tendrá que ser un año Proust o algo así.
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Review: Los escafandristas
Publicado el domingo, 8 de marzo de 2015 @ por Unknown
Los escafandristas by Fedosy Santaella
My rating: 3 of 5 stars
El viaje contratado de un grupo de escafandristas margariteños para sacar madreperlas en el mar Rojo, hecho real, deviene de la mano poetizante de Santaella en encubierta búsqueda mística que envuelve la lucha de facciones humanas y divinas, de edades milenarias y raíces bíblicas. Y si bien en este aspecto de verdades místicas y legendarios personajes me pierdo un poco -quizá como Marcelino, el buzo que encabeza la misión y definitivo catalizador de la religiosa misión, en su adusto escepticismo del principio-, admiro la elegancia en la presentación de los sucesos, el choque de visiones desde el lenguaje. La sólida creación de una etérea, breve y deliciosa fábula.
Presentada, todo hay que decirlo y más si es mi campo, en un cuidadoso diseño de edición, una cuidadosa diagramación, un bello libro.
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Review: Fantasmas
Publicado el lunes, 23 de febrero de 2015 @ por Unknown
Fantasmas by Joe Hill
My rating: 3 of 5 stars
Genial compendio. Historias que lidian con los temas clásicos del terror --alguna incluso juega a ser el "qué-fue-de-la-vida-de" con un clásico-- pero siempre tienen un giro inesperado o un ángulo nuevo. Si no hacia lo absurdo, hacia lo tierno; alguna hacia lo hilarante, pero siempre hacia la sorpresa, la frescura de un autor definitivamente con muchos recursos bajo la manga, una poderosa vena narrativa, un oido empático por la vida de sus caracteres. Conozco poco del hijo del Monstruo del género, pero prometo seguir explorando. ¡Es que el papá tampoco deja tiempo con todo lo que escribe!
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Review: Pasillos de mi memoria ajena
Publicado el sábado, 20 de diciembre de 2014 @ por Unknown
Pasillos de mi memoria ajena by Mario Morenza
My rating: 2 of 5 stars
Tardé muchísimo en completarlo por estar compuesto de tantas texturas diferentes, que siento como recopiladas de material experimental, de apuntes de ejercicio literario, y muchos elementos de un diario -como lo que se presenta- que aportan poco a lo que no fuera la constancia de la irrefrenable voluntad de escribir y escribir, y el registro del progreso en ello. Disfruté eso sí mucho del sentido de identidad del autor con su entorno familiar y ¿vecinal, vivencial?, entrañable y a todas luces germen de muchas historias que deben estar por ahí, esperando nacer.
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Review: La soledad de los números primos
Publicado el lunes, 8 de diciembre de 2014 @ por Unknown
La soledad de los números primos by Paolo Giordano
My rating: 3 of 5 stars
El comienzo se lee como pequeños cuentos (de hecho pensé que esos primeros capítulos lo eran), y atrapa en simples y rápidos trazos que retratan las horrorosas consecuencias y los daños irreparables de hechos en principio leves, casi fortuitos, pero una vez desencadenados, irreparables, ocurridos en la infancia y adolescencia de los protagonistas.
Esos daños subyacen y rigen la historia de ¿amor? ¿desencuentro? silenciosa y dolorosa del resto de la novela. Una primera novela, leo por ahí, cuya simpleza de estructura, parquedad de situaciones y tal vez cierto esquematismo de personajes ha hecho la delicia de algunos y desencadenado el odio de otros tantos. Tal como el origen del nombre del libro: el símil entre la falsa cercanía de las parejas de números primos separados apenas por un número, y la soledad de las personas azarozamente juntas pero destinadas a no encontrarse jamás. Poética en la frialdad de los números, unos. Cosas de un físico metido a novelista, otros.
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Review: Los héores son villanos tímidos
Publicado el viernes, 5 de diciembre de 2014 @ por Unknown
Los héores son villanos tímidos by Jose Pulido
My rating: 4 of 5 stars
Qué sabroso escribe José Pulido. Ya lo había dicho, ¿verdad?
Los cuentos de esta recopilación tienen una textura muy cercana, compuesta de momentos tan íntimos como universales, puestos al aire en ese hablar cotidiano y también en ese hablar de la mente que se habla, se explica, se justifica en su propio juego de imágenes y palabras.
¡Las imágenes! En Pulido son rotundas; uno las lee y piensa: claro. Piensa: obvio. Piensa que no por insólitas dejan de ser perfectas: "La normalidad parecía una patilla a punto de caerse de un camión". Uno siente que aquello por simple no pierde ni un ápice de poesía: "Ella lo vio a los ojos, a sabiendas de que el ser humano verdadero está en realidad allí, solamente allí, en la casa de las pupilas".
Bien sea el personaje principal un malandro perseguido desde su infancia por un ángel, un hombre en el trance de ver a su madre morir, o tres hermanas metidas a putas que conversan de la vida, Pulido juega siempre con la belleza de la vida simple, la cara que uno le presenta a los avatares que te encaminan o desvían, la poesía que habita la cotidianidad. Y nunca está muy lejos la picaresca (¿dónde habré leído "El prospecto" antes?).
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Review: El Libro de Esther
Publicado el sábado, 29 de noviembre de 2014 @ por Unknown
El Libro de Esther by Juan Carlos Méndez Guédez
My rating: 4 of 5 stars
¿Dónde queda el pasado? Si el camino de vida suele verse como una sucesión de bifurcaciones ante las cuales unas veces se escoge el camino, otras tantas se sigue la corriente y alguna que otra más nos obligan a ignorar la senda que habría sido la preferida, ¿es ocioso pensar que la vida que nos estaba destinada, la que merecíamos o la que nos era más cómoda se perdió en una de esas tantas bifurcaciones? Sucumbir a mirar hacia atrás, contar de nuevo una, mil veces ante un público que lo conoce ya el relato del acto azaroso que te llevó a donde estás ahora, sería como volver a trazar en la página todas esas “Y” imaginarias hasta romper el papel: hasta que brilla sin hollar esa región de la hoja donde queda el camino no recorrido. Una isla blanca de la vida no vivida.
Eleazar ha llegado al periodismo un poco por descarte, por un desapasionado balance entre habilidades y comodidad. Y al matrimonio con Marilyn, desde un vaso de Pepsi Cola derramado sobre su falda en la fiesta de pregraduación. ¿Por qué pensar entonces ahora en Esther, su ideal adolescente, la que pudo ser su novia esa misma noche, en esa misma fiesta?
Dos ideas prestadas de la ciencia ficción me socorren en el porqué. Una es que la realidad se niega a ser modificada: el presente, terco, encuentra siempre la manera de volver a manifestarse a pesar de las maquinaciones que un hipotético viajero en el tiempo inserte en el pasado. ¿Pero y si es al revés? ¿Si esa burbuja de ayer resiste como una posibilidad cierta a pesar de todo lo que el presente insiste en superponerle? Y no es que el presente de Eleazar sea muy halagador: es su antisocial hipocondría, es su inminente divorcio, es un jefe hijo de puta en un trabajo del que igual da renunciar. Tal vez todo ese presente se desdibuja con la velocidad a la cual crece el brillo de esa posibilidad que podría no haber muerto aún.
La otra idea es la de las realidades paralelas: distintos tiempos que se solapan en un solo espacio. Eleazar intenta entonces acercarse a Esther transitando la Caracas que tuvieron en común, pero la ciudad ha mudado su piel muchas veces: el liceo, los vecinos, el antiguo cafetín están allí, pero ya “nada parecía nombrarla, nada parecía contenerla”. El pasado se ha mudado. Y tal vez lo que lo hace más nítido y posible ahora es que en vez de entrecruzarse con fantasmas, Esther y lo que ella representa viven ahora en un presente concreto, en una geografía específica y ajena. Alguien le ha contado que se fue a Tenerife. Y allá va Eleazar en pos de lo que pudo ser.
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Review: Ni tan chéveres ni tan iguales. El «cheverismo» venezolano y otras formas de disimulo
Publicado el jueves, 18 de septiembre de 2014 @ por Unknown
Ni tan chéveres ni tan iguales. El «cheverismo» venezolano y otras formas de disimulo by Gisela Kozak Rovero
My rating: 3 of 5 stars
Siempre pensé, y las situaciones extremas como la actual me lo confirman, que ese carácter fácil, llevadero, light del que el venezolano se vanagloria es en realidad una capita de suavizante puesta ahí para no ir a las honduras de nuestros grandes rollos, divergencias y carencias, que son muchos y profundos. Este libro da un paseo con filo y una pizca de jodedora indulgencia por ese velado paisaje.
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Review: Suttree (Literatura / Literature)
Publicado el viernes, 12 de septiembre de 2014 @ por Unknown
Suttree (Literatura / Literature) by Cormac McCarthy
My rating: 2 of 5 stars
Novela oscura, lenta, a ratos indescifrable, con larguísimas y complicadas descripciones en un lenguaje arcaico en torno a la vida precaria, cíclica y sin sentido de un hombre autorrelegado a los más abyectos recovecos y desesperanzados meandros de una ciudad sucia, condenada y mala.
Dicho todo esto: es brutal. Se hace difícil a ratos la lectura, sobre todo por tanto vocablo raro (presiento que en inglés, de manejar más vocabulario, ha de ser toda una experiencia. Leo acá reviews y se alaba mucho el lenguaje), y por la aparente falta de nudo y desenlace: todo son episodios, repetición, hartazgo. Pero a pesar de ello hay un extraordinario lirismo cuya belleza no se pierde aunque verse sobre la ruina, lo oprobioso, la pérdida, la muerte.
En eso se emparenta esta novela con La carretera, que sin duda logra esa opresión de la desesperanza también a fuerza de repetición y rutina.
Voy pendiente de otra de McCarthy, Meridiano de sangre. A ver si aguanto. Tal vez luego de algo más light.
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Review: Saliendo de la estación de Atocha
Publicado el domingo, 27 de julio de 2014 @ por Unknown
Saliendo de la estación de Atocha by Ben Lerner
My rating: 4 of 5 stars
Absorbente novela, si bien de textura blanda y fugaz -como la personalidad de Adam, su narrador, americano becado en Madrid para desarrollar su "proyecto" de poesía- que se mueve siempre en tangente, siempre en una zona de desconexión de sí mismo, en la que se consume entre el análisis de lo que la poesía significa y puede lograr, la ominosa sensación de ser descubierto como fraude ("¿Quién no lo era?") y la simulación de múltiples "yo" que hacen precario equilibrio dependiendo de las circunstancias ("¿Quién no ocupa una del puñado de posiciones del sujeto prefabricadas, mintiendo cada vez que decía 'yo'; quién no actuaba un poco en un publirreportaje de la vida dañada emitido en bucle?").
La "distancia de mí mismo" que abriga a Adam de la experiencia, ese espacio gris exacerbado por las pastillas y los silencios entre el inglés y el español, que se imagina imbuidos de profundo significado en la mente de los demás, envuelven y condicionan su todo contacto con la realidad -la razón misma por la que está becado en Madrid, su relación afectiva con las personas, el relato de su pasado construido a conveniencia- incluso la más traumática e histórica que se desenvuelve en su cara en el Madrid de marzo de 2004.
Si debo quedarme con una sensación del libro, esta es el tranquilo vértigo de la simulación. Ese espacio de interpretación libre, simultánea y aleatoria donde parece vivir Adam "la experiencia de experimentar" la realidad. El duelo de medias verdades, silencios elocuentes y calladas suposiciones se destilan precisos en la frase que uno de sus supuestos intereses amorosos, Teresa, le espeta a Adam, "¿Cuándo dejarás de fingir que solo finges ser poeta?"
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Review: Príapos
Publicado el lunes, 30 de junio de 2014 @ por Unknown
Príapos by Daniel Chavarría
My rating: 4 of 5 stars
Un médico cubano haciendo servicio rural se topa con varios casos de priapismo muy localizados y decide investigar su causa.
Más allá de este eje, la entretenidísima novela presenta y va concatenando la vida de cuatro amigos de la infancia —"los cuatro jinetes del Apocalipsis" como los bautizaran de pequeños— uno de ellos el propio médico, hasta un sorpresivo desenlace que envuelve crimen, los ritos religiosos abacuá, la investigación sobre las misteriosas "rigideces", las complicadas relaciones interpersonales de los amigos.
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Review: Coronación
Publicado el lunes, 23 de junio de 2014 @ por Unknown
Coronación by José Donoso
My rating: 3 of 5 stars
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Review: Doctor Sleep
Publicado el lunes, 2 de junio de 2014 @ por Unknown
Doctor Sleep by Stephen King
My rating: 3 of 5 stars
No lo sentí en pleno como una secuela de El Resplandor, a pesar de que constantemente Danny Torrance hace referencia a su pasado -su padre alcohólico, origen de su propia dependencia; los hechos del Overlook. ¿Qué esperaba para que fuera así? Pues me veo en este momento en dificultad para definirlo...
La crónica de la pelea que caza Danny "Doc" (que lucha con su alcoholismo mientras usa su "resplandor" para ayudar en el "buen morir" a las personas) contra una banda de una especie de vampiros de almas y en defensa de una niña poderosamente psíquica que le contacta -y potencial víctima del clan- une varios de sus hilos con la historia que conocemos: Jack Torrance, el hotel, las fuerzas oscuras que lo habitan, los poderes de Danny. Pero... no la da.
Yo hasta releí The Shining en espera de esta secuela, pero veo que no tenía necesidad, pues la relación no es tan de detalles.
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Review: Mi vida de farsante
Publicado el lunes, 14 de abril de 2014 @ por Unknown
Mi vida de farsante by Peter Carey
My rating: 4 of 5 stars
Genial. Por tratarse de un tema "para especialistas" -el de un engaño literario- pensé que podría toparme con un denso despliegue de referencias oscuras e ironías cultas, pero el libro se lee con la rapidez de un thriller. El lenguaje de Carey es además muy rico en metáforas y comparaciones, los diálogos rápidos y precisos, la aventura rica y colorida.
La editora de una revista inglesa de poesía es puesta en la pista de un material excepcional, por parte de un famoso y decadente escritor que además pudo haber tenido una historia con su madre, y la historia que se deshilvana en la búsqueda es la de un viaje a Kuala Lumpur y al desenlace de un viejo y legendario engaño: el de un poeta australiano que, tras inventarse la existencia y el material de una joven promesa de la poesía, desencadena un trágico escándalo que hunde a quien le edita, y a él mismo exilia en medio del oprobio... y de la persecución de su propio invento, pues alguien que clama ser esa joven promesa inventada le atormenta cual hijo de Frankenstein.
La inspiración es una historia real de un engaño literario, pero extrapolada a la locura. Muy recomendable.
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Review: Nieve en La Habana: Confesiones De Un Cubanito
Publicado el jueves, 3 de abril de 2014 @ por Unknown
Nieve en La Habana: Confesiones De Un Cubanito by Carlos Eire
My rating: 3 of 5 stars
Enviado a Estados Unidos cuando apenas era un niño, en los inicios de la Revolución en Cuba, Carlos Eire narra episodios de su vida en el seno de una familia acomodada en La Habana, y de cómo su mundo se vino abajo en cuanto Fidel tomó el poder. Puede sentirse en cada episodio la dolorosa añoranza por un mundo de inocencia, de recuerdos gratos y otros no tanto, de felicidad perdida.
Me pierde un poco el narrador cuando mezcla sus pícaras reminiscencias de niño con disquisiciones religiosas de su edad adulta, y la conexión se resiente también un poco cuando despliega ante uno los privilegios de su apacible vida de niño rico y mimado. Sin embargo, es poderosa la forma como Eire conjura detalles, colores, olores, sensaciones y sentimientos, así que es ganancia. Y la perspectiva del desarraigo a tan corta edad, las crueles heridas de los desengaños familiares, las circunstancias en que el horror se asoma ante los ojos de un niño --los placeres simples que le quitaron o prohibieron, los familiares torturados, los fusilamientos... el odio-- construyen un testimonio de verdad único.
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Review: Alta Fidelidad
Publicado el domingo, 9 de marzo de 2014 @ por Unknown

Alta Fidelidad by Nick Hornby
My rating: 4 of 5 stars
Qué fácilmente me identifiqué con ciertos tics de Rob, sijeto de esta novela. Aunque no viví sino las últimas luces de esos años de elepés y tiendas de discos, me puedo ver en la onda de clasificar permanentemente los discos, las canciones: una continua reevaluación de los gustos. Una ilusión de completar, un vano intento de resumir y abarcar.
Y, claro, en esto de quedarse con lo seguro y pretender que el mundo a tu alrededor espere. Me resulta íntimamente familiar esa inmadurez del treintañero dueño de una vieja tienda de discos, con pocos ánimos de evolucionar y un montón de complejos encima que repercuten en su vida social y amorosa, por cierto antecesor de ese adorable Will de "About a boy" que reseñé hace ya algún tiempo aquí.
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Review: Perdón, imposible
Publicado el lunes, 24 de febrero de 2014 @ por Unknown
Perdón, imposible by José Antonio Millán
My rating: 4 of 5 stars
Ameno y claro, dos cualidades que hacen que las reglas de puntuación presentadas —las más básicas al menos, además de un poco de su historia— sean asimiladas muy naturalmente. Podría ser un texto de estudio.
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Review: Pura Vida
Publicado el lunes, 2 de diciembre de 2013 @ por Unknown
Pura Vida by José María Mendiluce
My rating: 2 of 5 stars
No se puede acusar al autor de ignorar el consejo de escribir sobre lo que se sabe: Mendiluce ha trabajado en organismos internacionales -ACNUR, Greenpeace- en varios países, tal como Ariadna, la protagonista de esta novela que con cierto esquematismo aborda el roce de culturas y sus consecuencias. La empleada de la ONU, española, es trasladada a Costa Rica y conoce en un paradisíaco pueblo a Jonás, mulato de locura que en el cultural choque tiene todas las de perder. Suena un poco de folletín, claro (y a ratos se siente así, estuve tentado a abandonar varias veces), aunque hay aciertos en el relato del colonialismo turístico, la labor a ratos inocua y más bien protocolar de aquellos organismos, la pérdida de la inocencia del local ante los crímenes internacionales.
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Review: Así es como la pierdes
Publicado el martes, 26 de noviembre de 2013 @ por Unknown
Así es como la pierdes by Junot Díaz
My rating: 4 of 5 stars
Los cuentos de este libro -más bien episodios sueltos de la misma historia, la de Yunior y demás machos de su familia y sus fracasos con las mujeres- están escritos con una musicalidad y ritmo que, ya lo comentaba por Twitter, me provocó en ocasiones leer en voz alta a quien me tocara al lado en el Metro. El spanglish traducido -el libro no es escrito en español aunque parece increíble- es francamente sabroso, como imposibles de dejar estas crónicas de fracaso, nostalgia, engaño, soledad.
Una y otra vez vemos "poner cachos" y perder una relación, una y otra vez el engaño destruye y aturde, pero no podemos apartar la mirada, como en las películas de desastres. Es inevitable la empatía con Yunior, con Rafa su hermano, aunque parezcan ser arrastrados por fuerzas que los hacen accionar de las maneras más egoístas y autodestructivas. Hay una cierta tristeza y delicadeza en el tono de las historias -no toda dependiente de la pobreza, la enfermedad, la situación migratoria o el racismo incluso que destilan los cuentos- que nos hace detenernos a un paso del desprecio y más cerca de la lástima. O tal vez, insisto, el poético lenguaje hace hasta amar a quienes como gente, no como personajes, odiarías.
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Review: El Rey Siempre Está Por Encima Del Pueblo
Publicado el lunes, 11 de noviembre de 2013 @ por Unknown
El Rey Siempre Está Por Encima Del Pueblo by Daniel Alarcón
My rating: 2 of 5 stars
Qué vaina más loca estos cuentos. Tal vez puedo pasar "El Puente" y "Los miles" como del tipo de relato que entiendo/siento/disfruto. Los demás me dejaron desconcertado, tal vez por su sofisticación, no sé si por un nivel de experimentación que me pierde, quizá por una estructura demasiado extraña para mí. Debí sospecharlo por las revistas en las que ha publicado Alarcón, de marcada tendencia hacia la narración "de avanzada".
Compré el libro emocionado por leer algo más del autor de "Radio Ciudad Perdida", novela que me gustó mucho (y de cuya lectura, a la luz de estos cuentos, confieso recordar una vaga sensación de desconcierto al inicio), pero no me rindo. Tal vez encuentre en otra de sus obras el registro con el que conecté en "Radio...". Tal vez aprenda a leer en la clave de estos novísimos y laureados escritores.
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Review: El retorno y otros cuentos afortunados
Publicado el lunes, 16 de septiembre de 2013 @ por Unknown
El retorno y otros cuentos afortunados by Juan Emilio Rodríguez
My rating: 2 of 5 stars
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Review: Cállate poco a poco
Publicado el sábado, 10 de agosto de 2013 @ por UnknownUn niño de 12 años y otro de 36
Publicado el miércoles, 12 de enero de 2011 @ por UnknownWill, es el tal hombre, un soltero de 36 años que disfruta con holgura de su herencia. Se la pasa muy a gusto evitando la realidad, llámese ésta relaciones duraderas, niños, responsabilidades, un empleo fijo. Muchas veces se pregunta cómo la gente común puede manejar tanta minucia en el día a día, pues en los ordenados bloques de media hora en que divide su vida parece haber justo el espacio para una pasar tarde de tiendas, darse un largo baño, escuchar el último cd de Nirvana mientras da una vuelta por Londres, o tomar una cerveza con algún conocido casual.
La ocasional relación sentimental/sexual corta y sin compromiso completa el panorama. Y es en la intrincada busca de una de esas relaciones, dentro del recién descubierto nicho de madres solteras, que Will entra en contacto con una amiga de Fiona, la tal hippie suicida, y luego con ella y Marcus, el preadolescente cerebral y acosado en su colegio que en ocasiones y sin darse cuenta, suena para el inmaduro Will "como si tuviese cien años de edad".
La realidad que es la gente y sus problemas entran de repente en el panorama despreocupado de Will, quien se verá enfrentando preguntas aceerca de crecer, acerca de la seguridad sentimental necesaria para mantener la cordura, acerca de hasta dónde se puede representar un papel con pura retórica y cuándo hay que involucrarse en los problemas, sean estos de otras personas o propios. Y las preguntas no vendrán solamente del chico que de buenas a primeras comenzó a frecuentar su sofá en las tardes luego del colegio...
About a boy es construida por las voces alternadas de los dos niños de la novela, el de 12 años y el de 36, y es hilarante seguir las líneas de pensamiento que en ocasiones parecen intercambiarse.Uno pensaría que los problemas que agobian a un chico y a un hombre pueden ser muy distintos, pero hay que dudarlo a medida que éstos se ayudan mutuamente a transitar el agobiante camino hacia la estabilidad emocional, que el uno ha perdido y busca desesperadamente, y el otro encuentra sin estar buscando.
* * *
El escritor Nick Hornby goza de una gran popularidad por su forma desafectada, masculina sin ser sexista, de tratar las relaciones sentimentales. Sería lo opuesto de la llamada "chick lit". Temas recurrentes en sus novelas y ensayos son el deporte y la música pop, que de hecho fueron los temas de sus inicios periodísticos. También escribe sobre libros, y recién reseñé acá su recopilación de artículos del tema, The Polysyllabic Spree. Leí también de su autoría A long way down, y tengo en cola How to be good. ¡Ah! Y en la revista Orsai que acabo de recibir, y de la que pronto comentaré más acá, contribuyó con un cuento hasta ahora inédito en español.
About a boy fue desde luego adaptada al cine; la vi sólo ahora, antes del libro, lastimosamente, aunque me reconforta que el final sea otro (por ejemplo, Nirvana y Kurt Cobain juegan un papel más que casual en la trama original, y no aparecen en la película). Protagonizaron, como Will y Marcus, Hugh Grant (a cuya persona no dejaba de asociar los parlamentos de Will al leer) y Nicholas Hoult (el ahora gamberro rompecorazones Tony de la serie Skins que pone MTV), junto a la bellísima Rachel Weisz y Toni Colette, esa gigantesca actriz de Little Miss Sunshine y United States of Tara.
¡Y la banda sonora! La música de la película es de una delicada belleza. Fue compuesta e interpretada en su totalidad por Badly Drawn Boy, y se las recomiendo ampliamente.
Las páginas de 2010
Publicado el martes, 4 de enero de 2011 @ por UnknownCierra el año y a uno, como a cualquiera, le da por hacer resúmenes y balances. Y el balance 2010 de este blog no puede ser de sus posteos, ¡porque no los hubo!, así que será de lo que debí postear, y que afortunadamente anoté en otra parte: los libros que leí en el año.
No deja de ser un despropósito decir algo de todas estas lecturas habiendo transcurrido algún tiempo desde que las hice, sobre todo con una memoria mal amoblada como la mía. Así que me limitaré a la lista cronológica y algún detalle. Algunos de los títulos fueron escuetamente comentados —o más bien nombrados/recomendados— por Twitter en su momento.
Como siempre, debo mencionar que la idea de este resumen se la debo al pana Luis Bond, quien acostumbra reseñar impecablemente sus lecturas/películas, y de quien me copio descaradamente desde que le conozco. Entérate de qué va su proyecto ¡Lee! acá en un reporte de su blog.
Hasta que te encuentre, John Irving. Los familiarizados con el autor de El mundo según Garp y Hotel New Hampshire reconocerán acá sus temas y obsesiones: la iniciación sexual, el ambiente universitario, la lucha libre, el padre ausente, pasados familiares oscuros e innombrados. Tiene la gigantesca Hasta que... algo de cierre de todos ellos, y si bien el río de personajes que rodea a Jack Burns puede hacer floja la larguísima trama, creo que el cierre compensa buenamente. Lo fascinante del Burns que busca a su padre, a quien no conoce, es el peso que la madre tiene en lo que él cree recordar, y cómo a medida que recorre en reversa las ciudades de las que antes huyó, la historia de abandono puede leerse totalmente de otra forma. Rabiosamente autobiográfica.
Payback, Lucas García. Los cuentos de este venezolano tiene un ritmo de oralidad sabroso y cercano, como ya sabrán quienes han leído sus brillantes piezas en Prodavinci. Impelable.
Sexo en mi pueblo, Leo Felipe Campos. Erótica en clave nacional, memorias de la iniciación de la infancia/adolescencia contadas con tanto desparpajo como el título evoca.
Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll. Un repaso al clásico ante el inminente estreno de la versión Burtoniana de la historia, que al final consistió en una pretendida continuación, para mí rimbombante.
La carretera, Cormac McCarthy. Brutal. Post-apocalipsis que se hace más terrible cuanto más mínima y repetitiva es la acción de los dos personajes casi únicos de la trama, un padre y un hijo, que avanzan por el interminable asfalto de un país destruido hacia, tal vez, la salvación, el futuro.
¡Insólito!, Gonzalo Jiménez. Compilación de sabrosas crónicas, historias y notas de lo oculto, lo raro, lo curioso: momias, aparecidos, asesinatos, ovnis... Ameno periodismo de investigación que te acompaña bien —lo certifico— al lado de una piscina con un whisky en la mano.
Close up, Armando Coll. La relación entre una cínica cronista social, que conoce el underbelly de la alta sociedad caraqueña, y un joven periodista, muestra las contradicciones de la sociedad venezolana desde sus papeles sociales, sus eventos fastuosos y fatuos, su clase política y sus crisis de gobernabilidad.
The polysyllabic spree, Nick Hornby. El autor de About a boy escribe en su columna semanal ("Stuff I've been reading" de la revista Believer), recopilada acá, sobre los libros que compra y los que lee, aderezando de una forma amena, coloquial las listas con temas como deportes, paternidad (en su caso, de un chico autista), cine, música. Cada ensayo se siente como una conversa que debiste tener con un pana al salir de una librería a por un café.
Los boys, Junot Díaz. Cuentos anteriores a la genial The brief and wondrous Life of Oscar Wao, con temas similares de inmigración e identidad.
Todas las familias felices, Carlos Fuentes. Un conjunto de cuentos, de amplísimo rango formal, sobre las familias, las relaciones filiales, y sus múltiples disfunciones, tragedias, sinsabores, ironías. La frase en la contratapa me compró: «Yo vengo de una familia en la que cada miembro dañaba de algún modo a los demás. Luego, arrepentidos, cada uno se dañaba a sí mismo.»
The Great Gatsby/El gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald. El clasicazo me sirvió para hacer un poco de "lectura comparada": de ediciones en inglés y español a la vez. En el ejercicio descubrí que podía traducir mejor que algunos (la edición de Salvat tenía hasta frases mutiladas y faltantes) pero me perdí un poco en la historia del misterioso Gatsby, millonario solitario que aparece en una gigantesca mansión dando fastuosas fiestas pero deseando en el fondo sólo una cosa: el amor de una mujer casada. Supongo que una relectura no estará de más.
Scott Pilgrim vs the world, Bryan Lee O'Malley. Seis tomos de cómic desgranan la vida ordinaria de este adolescente entre su banda de música, su roommate gay, la novia del colegio y la chica a quien en verdad desea, Ramona, y a quien sólo obtendrá tras destruir a siete diabólicos exnovios. Ya va, ¿dije vida ordinaria? No he visto la peli, por cierto.
El señor Marx no está en casa, Íbsen Martínez. Novelada lucubración de un escritor/guionista de tv que se interesa, a partir de una foto, en la posible relación incestuosa de Karl Marx con su hija. Se me hizo densa en momentos donde se va por el rollo histórico político y el conflicto del propio escritor se asoma o dibuja poco.
Content, Cory Doctorow. Ensayos sobre los derechos de autor en la era digital, internet, el futuro. El canadiense autor es bloguero, novelista de ciencia ficción y evangelizador anti DRM (todas sus novelas están licenciadas CC como de libre acceso) y coedita Boing-Boing.
Paseos al azar, José Luis Palacios. Cuentos y experiencias de la vida de un estudiante venezolano becado en el exterior. Bastante bueno.
Boy (relatos de infancia), Roald Dahl. El imaginativo padre de Willy Wonka y Charlie, Matilda, el durazno gigante y numerosos cuentos de un brillante humor negro, cuenta acá sus recuerdos de infancia feliz, escuela traumatizante, y paseos a la Noruega de sus padres.
Un trabajo sucio, Christopher Moore. Un tranquilo vendedor de cosas usadas pierde a su esposa durante el parto de su hija, y poco después empieza a ver caer gente muerta a su alrededor. La beba, descubre, es un ángel de la muerte, y los objetos de su tienda, receptáculos de las almas que ahora él debe recolectar y proteger de las fuerzas oscuras. Me sonaba más divertida en la solapa que lo que terminó siendo.
El elefante, Fedosy Santaella. Brevísimo tomo de cuentos que arranca en un tono de evocación infantil y se desenvuelve en asomos de identidad escindida y realidad onírica. Leo mucho a Santaella en su blog Caja Virtual; edita también Los hermanos Chang.
Las crisis de la Venezuela contemporánea, Manuel Caballero. Ensayos sobre los que el historiador define como puntos de inflexión de nuestra local epopeya. Siete episodios del siglo XX venezolano tras las cuales nuestra realidad viró en maneras que aún resuenan.
Monstruos invisibles, Chuck Palahniuk. Delirante visión al mundo de la belleza física y la obsesión con la apariencia, contada por una modelo deforme tras un accidente. Vísceras, terrorismo, drogas de prescripción, sexo freak, viaje iniciático y final de culebrón como sólo Palahniuk prosa.
21 del XXI, antología del cuento venezolano, varios autores. Una buena compilación de Rubi Guerra de autores nacionales de diversos estilos, temáticas, incluso épocas y edades, y que han producido textos desde el 2000 para acá. Excelente para conocer/seguir el pulso a todo el talento literario local.
La canción del ciempiés, José Pulido. Una historia en tiempos paralelos de la Cuba contemporánea y la de la Conquista; un empresario cubanoamericano que quiere recuperar su casa en La Habana y el pintor que vive ahora en ella; una sensual mujer y la policía castrista; una princesa africana que llega a esa isla esclavizada pero protegida por los dioses de sus ancestros, todo esto iluminado con los colores de la palabra sabrosa de Pulido.
No es país para viejos, Cormac McCarthy. La novela que originó la oscareada película de los Coen es también (como la peli y como La carretera) filosa, ruda, brutal. Un hombre encuentra a campo abierto un reguero de muertos, varios vehículos tiroteados y un bolso lleno de dinero, que se lleva. Pronto se verá asediado por un asesino psicópata contratado para recuperar el dinero y por el sheriff resuelto a resolver el enigma del negocio ilegal que originó la escena inicial.
Mientras escribo, Stephen King. El rey de la literatura plebeya americana repasa sus inicios como escritor, y las leyes, trucos, amenazas y recompensas que vislumbra en ese oficio. Como bono, el cuento en primera persona del accidente de circulación que casi mató al autor.
El beso de la mujer araña, Manuel Puig. Fascinante. Un peligroso preso político y un homosexual acusado de pedófilo comparten celda en una cárcel argentina. La relación entre ellos pasa del previsible recelo mutuo inicial a medida que el supuesto corruptor de menores expone su romántica y glamorosa visión del mundo a través del relato, cada noche, de sus películas favoritas, y que el revolucionario contrasta poco a poco con sus ideales. Una exploración de los límites de ambos y de sus papeles sociales, que lleva a un final memorable.
Ahora sabréis lo que es correr, Dave Eggers. ¿Qué hacer si caen en tus manos 80 mil dólares sin mucho esfuerzo? Pues un viaje alrededor del mundo en unos pocos días con tu segundo mejor amigo, el que no murió, para dárselo a manos llenas a gente que se lo merezca, claro... El viaje resulta menos aventurero que totalmente azaroso, el efecto de la repartición un gran... ¿fondo negro, una nada, el espectáculo que no fue? y la figura de ese tercer amigo tal vez el pegamento que une todas las disconexas escenas. El castizo nombre es en realidad You shall know our velocity. Me queda curiosidad por la primera y más famosa novela del Eggers.
Árbol de luna, Juan Carlos Méndez Guédez. "Una brillante mujer que finge ser tonta y un hombre tonto que finge ser brillante en apuros". Esta novela en plan de humor negro sigue a dos venezolanos exiliados a la fuerza en España, y a través de sus sucesivas declaraciones/confesiones de diario sentimos retratar lo nacional en su farsa, su desfachatez y medianía. Política, cultura, amor, amistad y familia ruedan por igual en en esta excelente historia que es como una carcajada dolorosa frente al espejo.
Under the dome, Stephen King. Un pueblo americano se descubre un día bajo un gigantesco domo invisible e impenetrable. ¿Esto da para un cuento de terror? Para King, que se mueve con mucha facilidad por las oscuras esquinas del alma humana, es suficiente: como niños quemando hormigas con una lupa (...), vemos fascinados la destrucción y el caos florecer, vemos la paranoia, la sed de poder, la ignorancia, la manipulación y la corrupción hacer degenerar la realidad rápidamente en el pueblo acorralado, en una trepidante novela con esa forma coral, operática que es firma personal de King. Sus mil y poco de páginas pasarán como un suspiro (para mí fueron casi 18.000, pero es que lo leí en el iPod mientras espero la gloriosa venida de mi Kindle). Luego me cuentan si, como yo, encuentran alguna similitud con ciertas situaciones de nuestra preciosa realidad venezolana del sXXI, o si el jefe Jim Rennie se les pareció a aquel Boss Hog de Los Dukes de Hazzard.
Etiqueta azul/Blue label, Eduardo Sánchez Rugeles. Eugenia Blanc, una flemática adolescente que cree en pocas cosas y se relaciona con menos gente aún, quiere irse del país, de su familia rota, de sus amistades gafas, y conseguir a su desconocido abuelo francés podría ayudarla. Para ello viaja a un pueblo remoto del país en un desvencijado Fiorino acompañada de Luis Tévez, el "desadaptado" de su salón de quinto y tan distinto a Eugenia ella como Bob Dylan de Paulina Rubio. O eso parece; el viaje es también interno, de descubrimiento y cambio de paradigmas de vida. Esta novela fue ganadora del Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri.
Sin Nombre: huyamos de nosotros mismos
Publicado el lunes, 2 de noviembre de 2009 @ por Unknown
De las "películas raras" que le pido me muestre al vendedor de quemaítos de por mi casa, salió esta, Sin Nombre, de la que había leído hace unos meses en Cinematical.
¿Cuál es la historia? Debe haber miles en esa herida supurante que es la emigración ilegal desde Latinoamérica hacia Estados Unidos por la frontera mexicana; Sin Nombre, especie de road movie a lomo de tren de carga, mezcla como por accidente dos.
Sayra es una joven hondureña que se une en el viaje al Norte a su tío y su papá, quien ya tiene una familia nueva esperándole en New Jersey. No son un modelo de familia, pero la necesidad es una extraña forma de juntar voluntad y de sacar ganas. La chica no cree que tenga un "futuro" donde está, así que puede decidir en el camino si le sirve inventarse uno a caballo sobre la esperanza del nuevo comienzo de su casi ajeno progenitor.
Cásper, o Willy, es un parco joven mexicano que ha cometido errores. Vive en la violencia, a la sombra de la temible Mara Salvatrucha, familia adoptiva en la que cree cada vez un poco menos a pesar de tener aún la "entereza" para tutelar a un crío ansioso por pertenecer a la sangrienta clica. Un amor descarrila su fidelidad el mínimo suficiente para que su mundo pierda el eje, y de repente el tren que se mueve es lo que más se parece al futuro, es lo que al menos parece alejarlo un poco de las malas decisiones, de la venganza jurada, del pasado que no se quita como tampoco la lágrima tatuada saliendo de su ojo izquierdo.
El fortuito encuentro entre estos dos abre un pequeño resquicio de sentido, solidaridad, confianza y descubrimiento a un cuento de huida que destila fatalidad, desesperanza, anomia. Por momentos, uno puede jurar que el tren llegará a alguna parte. Que el viaje tiene sentido.
El recorrido, excelentemente fotografiado y musicalizado, es un fresco del mundillo creado en torno al recorrido hacia el Norte y de las economías que coexisten con el fenómeno: los campamentos de gente esperando el tren, los tinglados que ofrecen descanso y comida en los pueblos que se van dejando atrás, el terror de "la migra" (policía aduanal), las turbas de niños que corren saludando a los migrantes, acá lanzándoles comida, allá atacándolos a piedras.
Me dio un poco de risa el español hablado con tanto dialecto de pueblo o de pandillas que a ratos es hasta esclarecedor leer los subtítulos en inglés...
Sin Nombre es una historia que se siente real. Sin demasiado postura o melodrama, una épica menor que quizá se repite con todas las variaciones posibles ante los ojos de unos cuantos pueblos, gobiernos, países que rodean a las naciones ricas, las que significan para tanta gente la oportunidad de redención, de futuro.
La peli, investigué hoy, resulta ser el debut como director de un Sr. Cary Fukunaga, y su gran calidad hizo olas en el Festival de Sundance este año. Aparecen en la nómina de productores ejecutivos del film nada menos que Gael García Bernal y Diego Luna.
Búscala, a falta de un circuito que pase películas "raras" en Caracas, en tu vendedor pirata de confianza.
"Pío pío" todo el santo día...
Publicado el lunes, 25 de mayo de 2009 @ por UnknownÚltimamente me he vuelto, más que un "blogger", un "obsessive blog reader": un esclavo de mis suscripciones en Google Reader, vamos. Pero de vez en cuando hay que colar, digo yo, la propia opinión, sobre todo en temas en los que no se es experto, que pa' eso hay libertá. Y se pisan callos expertos, que también da un gustico...
So. Acerca del Twitter.
¡Sí, el fulano tuiter! Ya toca hablar de ello, y no por que yo sea un power-user o domine teorías al respecto; más bien por todo lo contrario. Tengo apenas un par de meses allí y, bueno, mis frescas, recién llegadas y seguramente prejuiciadas primeras impresiones van así:
- Me suscribí, originalmente, para bypassear un impedimento: el de entrar a Facebook desde el pc de la oficina. No porque sea un adicto de esa red social (aunque al inicio, ¿quién no lo era?), sino para poder actualizar allá el "José está..." y dar la impresión de que reviso y tal. O para soltar una de esas baratas reflexiones que uno exuda sentado todo el día frente a un monitor.
- Cuando tocaba buscar a quién seguir, ubiqué primero (y acá sigue pesando mi vocación de espectador, Dios...) a "tuiteros" que pudieran dar información en vivo, que la inmediatez del sitio debe servir de algo. CNN, noticias, periodistas... la experiencia del reciente temblor lo confirma.
- Luego, "celebridades"... apartando al obvio, por paradigmático, Ashton, ¿de quién me interesa seguir los famosos pasos? Acá hay un interesante espacio para los grupos musicales, artistas, pensadores, escritores y demás trend-setters, si saben manejar la persona digital. Ah, y hay que tener un poco de escepticismo para no seguir a falsos famosos o imitadores. Me pasó con Steve Buscemi, con Tina Fey (en cambio sigo a Chávez y Darth Vader, aún sabiendo que son fakes).
- Ya cuando la cosa es seguir a gente, "personas naturales" que llaman, el agua se enturbia. Porque me encuentro con estos asuntos:
- ¿Hasta dónde mi status es relevante para quienes me siguen? O mejor: ¿qué debo considerar mi status? Algunos trazan la línea divisoria en las actividades sociales; otros en cada movimiento que hacen, por rutinario o banal que parezca. Algunos pueden encontrar necesario incluso relatar sus movimientos intestinales. Yo, pues, trato de dar información, o soltar una "aguda reflexión" (hacerme el gracioso, pero no muy seguido), o de relatar al menos la parte no excesivamente rutinaria de mi acontecer. Pero no diré que le puse mantequilla a mi pan, o que me monté en el ascensor. Una cosa es status y otra cosa ruido, but that's just me.
- Hay blogs informativos que tienen Twitter; si lo que tuitean es el título de los posts no me hace falta seguirlos, pa' eso está el Reader. No es lo mismo que con gente que tiene blogs personales y además tuitea.
- "Yo te llevo para que me lleves" (Tenía, tenía que citar a Cerati, sorry). No, no creo que deba haber una correspondencia de seguidor-seguido. A lo mejor no entiendo la herramienta, a lo mejor la uso sólo en un mínimo porcentaje de su vasto potencial, pero... no necesito presumir de numeritos; no soy un monstruo social. El único detalle: que si te sigo y me sigues podemos intercambiar mensajes directos, lo cual me lleva al próximo punto:
- Chatear por Twitter. ¿No hay ya chats? ¿Messenger, Gchat? Cuando los tuits son partes desconexas de un diálogo privado, hacen ruido para los demás. Mensaje directo con eso.
- Tuitear sobre Twitter. A menos que se trate de alguien que trabaje y reseñe en el área de informática, o de las oportunas recomendaciones de usuarios que descubren una nueva funcionalidad o herramienta, me parece tedioso y árido cuando alguien está todo el día escribiendo en twitter sobre twitter: que si yo lo uso así, que si no-sé-quién también tuitea, que si somos ultra-uff porque tuiteamos. ¡Es onanista! Hay que usar la herramienta, pero sin ser usado por ella, digo yo... Es como bloguear sobre blogs, chatear sobre el chat. Supongo que el inicio de una tecnología es así. ¿La gente hablaba por teléfono sobre hablar por teléfono? ¿O iban a lo que querían decir, de una? Se parecen a los raperos que, no sé si se han fijado, cantan sobre... lo bien que cantan y lo chévere que es rapear.
¡Ufff! Y ya. Para ser primeras impresiones, mejor dejarlo hasta acá.
Por cierto, mi cuenta, faltaba más, es @Quiquex.
Yo soy yo en tantos lugares...
Publicado el viernes, 3 de abril de 2009 @ por Unknown
La gente de Mashable! reseña hoy Namechk, un servicio de lo más útil si te la pasas inscribiendo tu glorioso nombre en cuanta página web te lo acepte.
Namechk verifica de un solo plumazo si tu nickname está usado o no en casi 90 páginas de red social, bookmarking, sitios de compartir contenidos y otros muchos que no sé para qué diablos son o ni siquiera sabía que existían, de manera que puedas corras a registrarte en los libres (así nunca los planees usar) o te enteres de la existencia de "gemelos de nick" con los que tal vez puedas iniciar una interesante correspondencia.
El servicio me recuerda a Instant Domain Search, que te informa si la palabra que propongas está disponible como dominio web, en sus sabores .com, .net o .org.
Ya sé, entonces, que hay un tal "Quiquex" registrado en 14 sitios, y me reconozco en 7 de ellos (Blogger y los relacionados con Google los más obvios)... habré de hurgar en los otros siete, para ver quién me suplanta. O si me registré en algún momento y lo olvidé, otro de los usos que ahora recién le descubro.
También sé que aún puedo disponer cuando quiera de Quiquex.com o Quiquex.net o Quiquex.org... como si mantener un simple y llano blog con ese nombre no supera ya mi precario sentido de constancia o responsabilidad. En fin.
Por cierto, desde un paranoico punto de vista, quien conozca tu nombre de usuario más común puede con algo de certeza averiguar sin tu conocimiento en qué otros sitios estás registrado. Tal como yo lo hice con los nom-de-guerre de varios panas...
A dormir, ya son las seis
Publicado el miércoles, 25 de marzo de 2009 @ por Unknown
¿Son ideas mías? ¿Es sólamente en mi pequeño universo de Candelaria, o es más extendida en Caracas, en el país quizá, la tendencia a cerrar los negocios cada vez más temprano? ¿A recogerse con los primeros signos de nocturnidad, que gracias al cambio de huso horario reciente llegan ahora media hora antes?
El lunes fui al gimnasio a mi hora habitual, un poco antes de las 7 de la noche, para salir casi a las 9, que es cuando cierran. El sitio queda dentro de un mini centro comercial, uno de estos lobbys de conjunto residencial con pasillos de comercio tan a la moda hace unos pocos años. McDonald's, Burger King y Arturo's en las respectivas entradas, para dar una idea del relativo tamaño del centro comercial (y para dar una idea del reto en que pusieron los dueños del gimnasio a sus socios: negarás tres veces al entrar o salir de acá).
Pues bien. Cuando pasan las 8:30 pm, ya los empleados comienzan a bajar las rejas del gimnasio, cosa de cerrar más rápidamente cuando éste se vacíe. Lo mismo hacen en los negocios vecinos. Pero desde este lunes, ya observé que a las 8 comienza el ruido de santamarías. Y fuera del gimnasio, todos han cerrado ya. La fuente de soda del frente (corrijo: negarás cuatro veces) ya apiló sus sillas y dejó de hacer café desde antes de las 8. Los vigilantes ya impiden el paso por el centro comercial (un atajo hacia el Metro para muchísima gente) con un cordón que tengo que torear o brincar cuando salgo del entrenamiento, por la puerta donde el McDonald's ya atiende con la santamaría casi completamente cerrada a sus últimos compradores, de quienes sólo veo los tobillos...
Fuera del conjunto residencial/comercial no es distinto. La zona que en el día bulle de gente, pues está sembrada de torres bancarias y edificios de oficinas, es una boca de lobo. Una panadería valiente por allá despacha las últimas vituallas de emergencia, unos taxis en la esquina acosan a gritos a los transeúntes ofreciendo el servicio que ya las motos no prestan "tan tarde" (al menos esa es una ausencia que mis oídos agradecen), pero de resto, puras rejas cerradas, en calles por lo demás poco iluminadas, son lo que veo en las tres cuadras hasta mi casa.
Como si viviera en un pueblo recóndito y fueran las dos de la madrugada. ¡Pero aún no son las 9 de la noche y vivo en plena avenida Urdaneta! En el centro de la capital. ¿Qué puedo conseguir si salgo a esa hora a comer o "pasear"?
Taxis y areperas.
Se diría que la zona no es la más apropiada para que los comercios se queden abiertos hasta tarde. Pero exceptuando algún megacentro comercial como Sambil en el este (y el de Candelaria aún se construye; que abra ya será otro cuento, a ver si eleva el promedio de horario de servicio por acá), que yo sepa son pocos los negocios que en Caracas atienden al público más allá de unas pacatas 7:30 pm. ¡Qué digo, si la mitad de ellos ya están cerrados a las 6 pm!
¿Quedarse viendo libros hasta las 9 de la noche y luego agarrar un taxi a casa? Será turisteando en Bogotá, pero no aquí. ¿Comerse una pizza a las 11:30 pm en el restaurant de la esquina y seguir charlando frente a un par de humeantes tazas de espresso, rodeado de mesas llenas de gente, pero no taxistas trasnochados o vigilantes sino señoras como aquellas dos que conversan como si fuera mediodía pero son las 2 am? Sí. Pero en Buenos Aires, no en Caracas.
"Esta ciudad es como... madura, adulta", dije en aquella oportunidad asombrado de que la capital argentina estuviese tan activa a cualquier hora (y ni siquiera hablo de las megalópolis del primer mundo). Eso nos deja con una Caracas... ¿Qué? ¿Niña de pecho ajena a las costumbres decadentes adultas, adolescente tímida y con madre sobreprotectora, vieja gazmoña encerrada en su vetusta casona?
¡Aaah, nostalgia!
Publicado el miércoles, 18 de marzo de 2009 @ por Unknown
Vía BoingBoing Gadgets (y ellos vía Palm InfoCenter, que lo conoció del foro de los propios protagonistas), me enteré de la Fiesta de Despedida que el Grupo de Usuarios de Hong Kong del Sistema Operativo Palm, HKPUG para abreviar, realizó en honor al tal sistema operativo en ocasión del anuncio de su muerte planificada.
¡La foto me trajo recuerdos! (Acá pueden ver el post del foro, con un montón más de fotos increíbles). Siempre fui un fan de este sistema, y de los equipos Palm, y tuve unos cuantos, que sólo dejaba cuando lo reemplazaba por el siguiente. Pero el sistema fue cediendo ante el avance de los celulares inteligentes (como el Treo, de la misma marca), que absorbieron prácticamente todas las funciones de las agendas electrónicas, y es así que un día, con mi bella y robusta Zire 72 en mano me pregunté: "¿Tiene futuro el Palm OS? ¿Tiene sentido aún tener una agenda electrónica?" La creciente redundancia de mis datos y funcionalidades entre la agenda y el celular me dieron respuesta, la gente de Palm no actualizaba el sistema operativo, y entonces, Mercado Libre mediante, finalizó mi larga y fructífera relación con el mundo del lapicito plástico, la escritura en pantalla (que nunca dejó de maravillar a los legos, ja ja ja) y la cerrada perfección del funcional conjunto Agenda-Libreta telefónica-Lista de Tareas-Calculadora.
He aquí la línea evolutiva de los equipos Palm que alguna vez tuve (guao, en mi mente eran un montón, pero supongo que estaba contando en cantidad de años):
Palm IIIe. El primer cacharrito. Ya poseía sin embargo las funcionalidades que hicieron legendario el Palm OS: la más revolucionaria el Graffiti, alfabeto escrito directamente en pantalla; otra la gigantesca base de programadores independientes que desarrollaban programas para la Palm que hacían (casi) cualquier cosa. Esta se la vendí a una amiga para comprar una...
Handspring Visor. Se sentía como un LTD al lado de la anterior, un Volkswagen. No era propiamente un equipo de marca Palm; su novedad, un sistema de crecimiento en base a módulos de terceros, instalables en un puerto trasero, que prometía maravillas: cámara (¡ufff!), mapas, lector de código de barras, literatura especializada, más espacio de almacenamiento... Nunca compré ninguno, sobra decirlo. Se la dí a mi hermano como parte de pago de no sé qué cosa, y a la semana se la robaron. Luego vino...
La "azulita", la Palm m130. ¡Pantalla a color! ¿Qué más se le podía pedir a la vida? La resolución no era para morirse, pero igual fue tremendo avance. ¡La agenda telefónica con fotos de todos mis amigos era un lujo! Soportaba además tarjetas SD. Esta la compré dos veces, porque me robaron la primera (junto a todo un koala, cartera, etc.) y no podía vivir sin ella, ja ja ja... Vendida también (creo, no lo recuerdo) para hacerme de una...
Zire 72, Edición Especial. Hasta aquí llegué. ¡Una belleza! Cuerpo de aluminio anodizado azul, cámara fotográfica, reproductor de mp3, ranura SD, miles de programas gratuitos a disposición (me cansé de bajar jueguitos, leer libros en su diminuta pantalla cuadrada, hasta usarla como control remoto de TV)... ¿qué le podía faltar a este equipazo?
Lo que le faltó a todas las anteriores: poder hacer llamadas con ella. Así, los teléfonos le fueron quitando mercado, pues hacían con creciente eficiencia todo lo que las PDA hacían, y todos conocemos el final de la historia... (a todas estas, nunca me pude decidir a adquirir un Treo, el celular de Palm con el que intentaron con cierto éxito evitar la debacle. Creo que aún no salían los que trabajaban con Windows Mobile, o cualquier cosa que no fuera el SO que más nunca evolucionó, lo cual me habría ayudado a tomar la decisión).
Actualmente, claro, las cosas pintan mucho mejor para la compañía Palm: sus equipos celulares usan WinMo o el Garnet (un PalmOS mejorado), y anunciaron recientemente el Palm Pre, una bestia de funcionalidades e integración (con un sistema operativo de nombre jodedor: WebOS, je je je...) que muchos ven como el próximo iPhone Killer. ¿Quién sabe? En esta costa alejada del mundo tal vez haga su aparición y pueda yo regresar, como hijo pródigo, a ser usuario de la marca, y pueda revertir ese mensaje que escribí ya hace algún tiempo en la pantallita táctil predecesora de tantos equipos de ahora:
Ocaso de héroes enmascarados
Publicado el lunes, 16 de marzo de 2009 @ por Unknown
Sin conocer previamente el cómic en el que se basa (o "novela gráfica", aunque algunos opinan que esto es un eufemismo para que los adultos lean historietas sin sentirse culpables) , me fui a ver la esperadísima Watchmen (Zach Snyder). La encontré tremendamente entretenida, pese a su larguísima duración de unas tres horas y mi internalizado convencimiento de que comería cotufas al ritmo de una usual batalla "buenos-con-capas vs. malos-disfrazados" que tanto ha abundado últimamente.
Y sí, a pesar de que en Watchmen hay buenos, malos, peleas extraordinarias, capas, antifaces y navecitas, no deja de tener cierta sustancia en ella que la hace interesante:
- Un background de Historia alternativa, con el aderezo de algunos personajes reales. Cual lúdico cabo suelto de La Conjura contra América de Phillip Roth (acá una excelente reseña), la historia parte de una ucronía: Nixon es reelegido, la Guerra Fría no acaba, y los años ochenta mezclan paranoia belicista, amenaza nuclear y horrorosa música y estética pop. El meollo geopolítico central de la peli, la amenaza de una guerra con los rusos, nos lleva entonces al salón situacional de la administración Nixon en los '80, con un sudoroso Kissinger haciendo análisis y recomendaciones. También la selección de temas musicales sitúa las épocas con precisión y cierta ironía.
(Siendo los superhéroes un tema tan imbricado en la psiquis estadounidense, una ficción que los ligara a su propia Historia Contemporánea era en mi opinión materia pendiente o poco explorada; algo hace clic cuando finalmente la acción no se lleva a cabo en un lugar y tiempo imprecisos, sino en fechas históricas ciertas, con protagonistas del pasado reciente. Aunque ya una portada de Spiderman con Obama parezca encaminarse en ese sentido...)
- La bella secuencia inicial explica en coreografiada elipsis el origen de los justicieros con disfraz, su momento de gloria y el comienzo de su impopularidad. Al ritmo de una detallada, a la vez poética y forense cámara lenta paseamos por Vietnam o Studio 54, Andy Warhol y Jagger, por los años '40 hasta bien entrados los '70, mientras The times they are a-changing de Bob Dylan suena al fondo.
- En general, una cinematografía muy cuidada. La riqueza visual invita a la relectura. Los movimientos de cámara y ese ya bastante usado cambio de velocidad en las imágenes suman a la experiencia. Hay gran atención al detalle. Leo por allí que en varias secuencias hay una correspondencia visual con las planchas de la novela gráfica que, repito, no he tenido el gusto de leer y que figura por su contenido y particular aporte al lenguaje gráfico en la lista Time de las 100 novelas más importantes, y en listas similares de Entertainment Weekly y Wall Street Journal. Es Premio Hugo también.
- Un sabor a decadencia. El tono de la historia gira en torno al ocaso de los superhéroes; a pesar de que se lleve la trama a un enfrentamiento climático exitoso (los buenos vs. malos que temía al principio) las cosas nunca son tan gloriosas como en los detalladísimos flashbacks.
- Los seres que encarnan a los Watchmen son humanos, y adultos. A riesgo de no poder abarcar a toda la masa infantil y adolescente que va al cine, la peli se regodea en la violencia gráfica, la traición y la duda (las subtramas de conflictos y demonios interpersonales se hacen un poco novelera en ocasiones), las contradicciones filosóficas de la lucha casi criminal contra la criminalidad, y un poco de acción sexual y desnudos frontales. Alguna dimensionalidad se puede apreciar en los protagonistas, que no existen sólo por ponerse un traje y un antifaz (que, además, no les otorgan superpoderes; sólo el azul, atómico e impúdico Dr. Manhattan es algo más que una persona normal con ganas de hacer justicia).
En conclusión, una película con superhéroes en ella más que una película de superhéroes. O tal vez se me salió el geek que todos llevamos dentro...











