Review: Diablo Guardián

Diablo Guardián Diablo Guardián by Xavier Velasco
My rating: 3 of 5 stars

Huir. Huir de quien no quieres ser, de quien eres; de tus malas decisiones y de quienes las aprovechan. Y contarlo a tu salvador, a tu Diablo Guardián, en alternada confesión con él y su propia historia de heredero con ganas de vivir más allá de su riqueza gratuita, con hambre de escribir una gran historia; hambre que aprovechas también y de la que él sí que no podrá huir.

La personalísima voz de Violetta, la chica que huye de México a Nueva York con el botín que a su vez sus arribistas papás han birlado de donaciones a la Cruz Roja, te hace ponerte de su lado. No porque quieras ser una renegada hija de la chingada que le tiene asco a la obsesión de sus padres por parecer más ricos y más blancos de lo que son; no porque sientas el prurito de quemar dinero a manos llenas solo para sentir que para eso se nace, aunque sea teniendo que aprender las artes más antiguas del mundo para sostenerte. Es que Violetta (nombre autoimpuesto, Rosa del Alba para sus papás) está siempre justificándose, y exponiendo en su pérfida inocencia sus mecanismos para hacerlo --"Odio a todos y todos me odian a mí. ¿Dónde está el problema? En todos, por supuesto, ni modo que en mí"--. Es esperanzada y se sabe condenada, es circular y lenta pero es trepidante a su modo; a ratos obsesiva en la repetición de sus miedos y sus ambiciones y en autocompadecerse, pero imparable por la fijeza de sus metas, como imparable es la caída libre, además de hipnótica, como un choque en la autopista, que ansías ver y luego te odias por quedarte viendo.

Punto para Velasco por lograr construir la sordidez sin demasiados detalles, que la historia ponía más que a la mano; punto por crear una prepotente pero enternecedora arribista que cree poder escapar de lo que no quiere ser pero que la define desde el principio.

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Review: Transilvania unplugged

Transilvania unplugged Transilvania unplugged by Eduardo Sánchez Rugeles
My rating: 3 of 5 stars

Me gusta la atmósfera creada por la realidad brutal, malévola que se mueve en los alrededores de la percepción de los protagonistas, dos venezolanos amigos que migran a Rumania con razones por demás disímiles. El caso de investigación filial que persigue uno de ellos, el de la pretendida vena literaria, se vuelve caso de novela negra -siempre un paso más adelante de mi entendimiento, a decir verdad; pero tal vez por eso es que la novela se me hace suma de misterios y miedos, el choque posible del viaje de escape que tanto tenemos en el pensamiento los venezolanos. El otro autoexiliado es un poco el cable a tierra del par, y el que más me parece el arquetípico migrante, el que se consigue un trabajo y trata de alejarse de la ruina de país, de su relación amorosa destructiva; el que baja de la nube ambiciosa a su amigo.
Me gusta, vuelvo, la dimensión que le aporta a la historia la aspiración a escritor de Jose, y el pique sordo al respecto con Emilio, perenne compañero de aventuras pero rudo crítico.
Final duro, negro. Una dimensión interesante del exilio venezolano.

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Review: El corredor de fondo

El corredor de fondo El corredor de fondo by Patricia Nell Warren
My rating: 2 of 5 stars

Un libro de romance gay que se me antojó un poco simple, plana, lineal. No por eso falta de emociones: al ser ambientada en los 70 da un vuelo de pájaro interesante sobre la emancipación gay y la lucha por los derechos y el reconocimiento (y solo la flojera me impidió hacer una consulta rápida sobre los hechos resaltantes de los Juegos Olímpicos de Montreal en el 76; eso y el hecho de que, habiendo sido por algún tiempo un freak de la historia olímpica, me costaba creer que no me hubiese topado antes con hechos tan escandalosos como los narrados. Al menos en situar coherente y verídicamente la ficción en ese contexto, este libre me pareció notable).
La historia de amor entre Harlan Brown, un entrenador de atletismo, y el joven corredor que se convertiría en su estrella en la pista toca muchos de los temas que tal vez en esta época muchos homosexuales despacharían con una franca conversación entre pares, una búsqueda de videos en YouTube o la participación en un foro de los millones que debe haber en línea. Para empezar, el narrador enfrenta el conflicto de tener que reconocerse gay cuando ha dado todos los pasos para una vida "en los carriles" heteronormados de la sociedad, y el descubrimiento del mundo homosexual resulta tal vez para su momento toda una revelación; pero además, su relación con Billy Sive, hermoso adolescente a gusto dentro de su piel y su circunstancia, roza los tabús de la diferencia de edades, la barrera alumno-profesor y la proverbial salida del clóset, empeorada por el carácter público de sus protagonistas (y público en un entorno tradicionalmente reaccionario, el del deporte) además en una época terrible para las tres cosas.
Lo que podría ser una historia de alto impacto -hay emoción, insisto: no en vano tantos claman haber sido transformados por su lectura- cae un poco en una especie de candor o delicadeza que no sé si es el punto de vista femenino de la autora, pero que adormece un poco las ganas de seguir. leyendo. Eso y cierta predictabilidad ingenua que además resta profundidad a los conflictos.
Siento que el libro quizá hubiese inflamado más mi imaginación si la hubiese leído en la adolescencia, como entiendo que fue el caso de muchos de sus millones de emocionados, agradecidos lectores. De todas maneras, agradezco el insight al mundo de la alta competencia y del entrenamiento atlético, siendo que ahora gasto suelas varias veces a la semana en un intento de práctica aeróbica al aire libre...

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Review: Aquello estaba deseando ocurrir

Aquello estaba deseando ocurrir Aquello estaba deseando ocurrir by Leonardo Padura
My rating: 3 of 5 stars

Trece cuentos de distintas épocas, y por eso de varias texturas o calidades, para repasar, de la mano de este observador poderoso, aspectos varios de "la cubanidad", algunos de los cuales pueden constituir un universo desconocido e inverosímil para un lector del primer mundo occidental, la otra cara de una realidad apenas vislumbrada en una visita vacacional o la incómoda sensación de similitud para un venezolano de esta época --en mi caso, las dos últimas impresiones.
No todo en estas historias es, valga decirlo por supuesto, mirar ese lado de la realidad de la isla --la omnipresente precariedad, los límites a las libertades personales, los controles... el agobio, la desesperanza--; se trata en todo caso de realidades complejas más universales, en las que esos aspectos permean y determinan el recuerdo del amor puro, la amistad a prueba de vidas que se tornaron distintas, el desamor y la traición, la nostalgia a través de la música, el poder liberador o escapista del sexo.
De Padura me impresionó antes de este tomo la acuciosidad en la investigación y la profundidad de perspectiva e historia en novelas como El hombre que amaba a los perros y Herejes, si bien en estos cuentos el fuelle es obviamente menor, se aprecia ese mismo poder en el retrato exacto de la cotidianidad, en la síntesis de los temas, en mostrar lo cubano en lo universal.

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Review: A Stranger in This World: Stories

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Review: Los mejores relatos. Narrativa estadounidense contemporánea

Los mejores relatos. Narrativa estadounidense contemporánea Los mejores relatos. Narrativa estadounidense contemporánea by Various
My rating: 3 of 5 stars

Un agradable cortocircuito se siente al leer una traducción venezolana de estos cuentos, para los entendidos de lo más representativo de la narración corta estadounidense. bien por José Luis Palacios, que imagino en una labor de hormiga sepultado entre journals, compilaciones y tesauros. Una labor que a ratos imagino divertidísima (de hecho, ¿no han hecho el ejercicio de intentar la traducción de un cuento? Yo sí: para poder compartirlo. Te pone a pelear con lo que crees que sabes de la lengua inglesa y de tu propia lengua).
Un agradable cortocircuito digo porque, acostumbrado el órgano leetorio a motherfuckers que son "gilipollas" o "desgraciados bastardos", algo hace clic cuando son "malandros" o "co%&s de madre". De momento se descarrila uno porque algún giro del lenguaje se siente muy cercano, muy íntimo, y algo ajeno a escenarios, personajes o situaciones que no lo son tanto. Pero al rato uno siente que se lo merece.
Y para los entendidos digo porque, si bien disfruté muchas de las narraciones, otras tantas me dejaron frío. Tal vez por saber poco de los rumbos de la narrativa "flash" o supercorta, aunque igual capaz, me parece, de apreciar ciertos valores formales o de temas, algunos bastante álgidos por cierto. Pero bien: algo queda.

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Review: Only Begotten Daughter

Only Begotten Daughter Only Begotten Daughter by James K. Morrow
My rating: 3 of 5 stars

No recordaba por qué había abandonado la lectura de esta novela la primera vez, hace mil años, siendo tan provocativa la premisa que la sustenta: en tiempos modernos, de un padre soltero (¿virgen?) nace en Nueva Jersey la "hija única" de Dios. La media hermana de Jesucristo, nada menos. Todo desde ahí es una especie de reflejo en género invertido de la vida de Jesús y del hecho religioso: hasta Dios es mujer (si es que existe; la duda carcome a Julie Katz desde su infancia, pues su Madre no se manifiesta para explicarle cuál es su misión en el mundo).

Lo que para alguien con formación más religiosa que la mía podría resultar chocante, retador u ofensivo, da en mi opinión la oportunidad de sopesar hechos y creencias. Acercar a nuestra forma actual de ver el mundo (lejos de las Sagradas Escrituras y sus interpretaciones) valores y juicios sobre el Bien, el Mal, el pecado, la felicidad, la salvación, la razón de la vida, nuestra misión como seres pensantes.

Tal vez sí recuerdo una parte medio floja en la historia: luego de una infancia sin muchos incidentes -Julie es una deidad, sí, pero su padre, celoso judío, no le permite hacer milagros para evitar riesgos-, la Segunda Enviada desaparece de la faz de la Tierra (reflexinando sobre su papel, acaba en el Infierno) y aquí el fanatismo ha triunfado y un enajeando pastor funda el Estado con el que espera propiciar la segunda venida de Jesucristo y el Juicio Final.

Hay pasajes realmente ricos en ironía y humor y, ultimadamente, en profunda introspección de la naturaleza humana, como los diálogos con el Demonio, quien obviamente tentará a Julie para sacarla de su camino; o la interesada vocación mesiánica del pastor fundamentalista que cree ser el elegidio de Dios para conducir a la humanidad a su salvación; o la agónica lucha de la mejor amiga de Julie, lesbiana y alcohólica prostituida, por superarse sin requerir de milagrosas intervenciones.

Es demasiado divertido conocer el Infierno y darse cuenta de que todos estamos condenados (al menos desde la perspectiva de alguien más); entender lo engreído de pretender que Dios se te aparezca para explicarte a qué viniste al mundo; vislumbrar en la accidental creación de una Iglesia que ciencia y religión se compenetran; comprender a través del ensayo, el error, la desesperación y la resignación que lo poco que hagamos, a través del amor, nos salva.

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Review: ¿Hay vida en la tierra?

¿Hay vida en la tierra? ¿Hay vida en la tierra? by Juan Villoro
My rating: 3 of 5 stars

Publiqué este tuit a medio camino de leer este libro: "El ¿Hay vida en la Tierra? de Villoro, de a poco. O se funde todo en una gran bola de razonamiento perspicaz donde olvidas los temas." Y hoy que lo termino sigo recomendándolo así: puesto en la mesita de noche, unos dos o tres artículos de sus cien por vez, solazarse en la fenomenal capacidad de observación del autor mexicano, y seguir luego con la novela (es que estoy retomando la costumbre de leer dos libros a la vez, si es posible bien diferentes entre sí: una novela y una colección de crónicas, un libro de cuentos y uno de historia, un thriller en inglés y un clásico venezolano... especie de terapia frío/caliente que hace apreciar más las propiedades de cada obra, creo yo).

Decía de la envidiable prosa analítica de Villoro: qué fuerza. Un par de frases establece el campo de trabajo de cada crónica, pieza que luego da la impresión inicialmente de despacharse con unas cuantas generalidades y juicios al vuelo. Pero no: cada palabra está ahí haciendo perfecto juego, cada razón muy bien engranada y cada conclusión fruto de trabajo que es de fondo y es de pensador. Es solo que parece ligero por lo fácil que parece haber sido escribirlo. Lo fácil que resulta leerlo.

El retrato certero del carácter mexicano ha hecho delicias de sus connacionales por lo que he podido leer en algunas reseñas aquí; pero es que para quien no es paisano, también hay ocasión de verse en la gigante galería de personas, personalidades, formas de pensar y actuar que las 100 piezas de este libro muestran. Perfecto para, como digo, desglosarlo de a poco cada día, o para acompañar un viaje, las horas perdidas en un aeropuerto o de paseo, los mediodías entre labores.

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Review: Los papeles de Aspern

Los papeles de Aspern Los papeles de Aspern by Henry James
My rating: 2 of 5 stars

Novela corta con final de cuento -en el sentido en que un rápido giro, una frase en la conversación final, resuelve el interesante suspenso creado a lo largo de la historia-, Los papeles de Aspern enreda a tres personajes en un decadente palazzo en Venecia: un editor, apasionado por un poeta, del cual, ha escuchado, existen papeles no catalogados en posesión de una mujer, antiguo amor del bardo, que ahora envejece al cuidado de su sobrina. Las tretas del librero para hacerse del preciado material comienzan con él buscando "inocente" alojamiento en la casona, pero ninguno de los tres personajes es inocente. De hecho me pareció que del hilo relativamente predecible de la historia se desprenden no tan adivinables aspectos en el carácter de cada protagonista, y eso le da a la obra una riqueza y un suspenso bien interesantes.

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Review: The Martian

The Martian The Martian by Andy Weir
My rating: 4 of 5 stars

Divertida, absorbente, emocionante, nerd.

Tal vez el último adjetivo anule para algunos los tres primeros, pero esta crónica en forma de diario del astronauta dejado por muerto en Marte y que se las apaña para durar vivo hasta su rescate (¿estoy adelantando mucho? Ya el tráiler de la película dice bastante más; y ya estrenaron el film, so...) tiene para mi gusto la cantidad justa de datos técnicos, cálculos matemáticos y "factoides" científicos soltados aquí y allá como para poner en la justa medida la magnitud del berenjenal en el que Mark Watney se encuentra metido (aunque ya hubiese querido él. Encontrar berenjenas en Marte, digo) sin restarle velocidad a la narración, ni emoción a cada problema enfrentado y eventualmente resuelto con todas las capacidades de que le proveen sus profesiones de botánico e ingeniero (y las tantas capacidades lógicas y de ingenio de que le dota el autor de la novela, confeso nerd y fanático de los viajes espaciales y que, cuenta la entrevista que la edición Kindle trae, no podía creer cómo lo que empezó en forma de historia por entregas en un blog terminó como una superproducción hollywoodiense).

A quienes me acompañaron a ver la película (días después de terminar el libro, ¡nunca antes!) les pareció a ratos que los arranques de humor del astronauta le restaban dramatismo a la historia, pero a mí desde la novela (se reproducen casi idénticos en la peli) se me hicieron justos y, además, perfectamente situados para hacerme soltar carcajadas inesperadas a medianoche leyendo. Además, hasta en trance de muerte, digo yo, puede uno encontrarle lo risible a una situación... Que ya bastante es hacerse a la idea de tener que sobrevivir en condiciones nunca antes presentadas a ser humano alguno (comparándome, comentaba, a mí me dejan no ya en un planeta distante, solo y herido, ¡sino a pocas estaciones del Metro de mi casa sin dinero y me echo a morir!) como para además amargarse por ello. ¿No?

Ah, y no por predecible (¿acaso alguien quería o esperaba que en un mínimo accidente el pobre Mark perdiera la vida luego de cuatrocientos días aguantando? Por favor...) se deja de disfrutar, tras tanto sufrir, el final. El triunfo de la ciencia y la perseverancia (y un poquito de cinemático heroismo, a lo mejor Weir sí pensaba que, tal vez...) sobre la adversidad. Amena lectura en verdad.

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Review: Arena Negra

Arena Negra Arena Negra by Juan Carlos Méndez Guédez
My rating: 4 of 5 stars

Hermosa novela, poético y hermoso lenguaje de pérdidas, de esperas, de silencios, amarguras y abandono. Todas estas sensaciones embargan la vida de una familia separada a ambos lados del Atlántico por el autoexilio del padre hacia Venezuela. Como para relectura -inmediata en mi caso, tan pronto traspasé las últimas ¿sensaciones? ¿postales? ¿imágenes? páginas.

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Review: Desde lo más profundo

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Review: Un fantasma portugués


Un fantasma portugués
Un fantasma portugués by Miguel Gomes

My rating: 4 of 5 stars



Hermoso. La tremenda cultura literaria de este autor, profesor universitario, destila en las vidas de sus protagonistas, todos de un mundo a caballo entre varias tierras -Venezuela, EE. UU., Portugal- y siempre del mundo académico: conferencias internacionales, estudios, campus universitarios; existencias dictadas, diríase, por el currículo.

El cuento que da nombre a la colección es quizá la más hermosa historia sobre migración que he leído desde que reconozco esa veta entre los venezolanos. Delicadeza, nostalgia, sinsabor, y todavía humor.



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Review: Error Humano


Error Humano
Error Humano by Chuck Palahniuk

My rating: 2 of 5 stars



Con todo el punch que promete, y habiendo disfrutado ya de algunas novelas de Palahniuk, debo decir que la lectura sucesiva y continuada de estas crónicas, que en su forma original obviamente no estaban recopiladas, me dio pronto una sensación de hastío, de haberme topado con una fórmula para asombrar. Rompedoras como sean algunas de las historias, el tono de Palahniuk para presentarlas, esto-es-lo-que-hay-no-sé-por-qué-ofenderse-o-asombrarse, las iguala en cierta forma en la que, pues ya que todas son extremas, ninguna lo es. No sé, tal vez si lo leía antes de ver tantos episodios de "Tabú" en NatGeo me gustaba más...
Pero tampoco es que lo odié. Una cosa que puedo recordar ahorita es que el español me saltaba a los ojos, o sea que la traducción me descolocaba un poco por antinatural o forzada para llegarle al estilo del escritor, que de esto no puede ser culpado. Puede, sí, un poco de bañarse con excesivo placer en las repercusiones en su momento de El club de la lucha en los segmentos más autobiográficos del libro. Pero quién no lo haría, pues.
Deje este libro por ahí en su casa y lea una crónica de vez en cuando, como menú de variedades entre libros. Así lo disfrutará más.



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Review: Por el camino de Swann


Por el camino de Swann
Por el camino de Swann by Marcel Proust

My rating: 3 of 5 stars



Toda una experiencia, muy ajena a mi universo como lector. Una experiencia vastamente contemplativa y profundamente reflexiva de los recuerdos, de la infancia, del arte, la naturaleza, las relaciones y costumbres sociales en una clase social y tiempo muy particulares. Lo que a principio me sorprendió y luego entendí como el tono de la obra es el extremado detalle, la puntillosa descripción de hasta la más mínima sensación, percepción o circunstancia, de suerte que intuyo el real alcance de esta y las siguientes ¡seis! partes de la gigantesca obra de Proust como la total expresión de su ser, consciencia y experiencia. Quién sabe, tal vez me embarque en esa aventura. Tendrá que ser un año Proust o algo así.



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Review: Los escafandristas


Los escafandristas
Los escafandristas by Fedosy Santaella

My rating: 3 of 5 stars



El viaje contratado de un grupo de escafandristas margariteños para sacar madreperlas en el mar Rojo, hecho real, deviene de la mano poetizante de Santaella en encubierta búsqueda mística que envuelve la lucha de facciones humanas y divinas, de edades milenarias y raíces bíblicas. Y si bien en este aspecto de verdades místicas y legendarios personajes me pierdo un poco -quizá como Marcelino, el buzo que encabeza la misión y definitivo catalizador de la religiosa misión, en su adusto escepticismo del principio-, admiro la elegancia en la presentación de los sucesos, el choque de visiones desde el lenguaje. La sólida creación de una etérea, breve y deliciosa fábula.
Presentada, todo hay que decirlo y más si es mi campo, en un cuidadoso diseño de edición, una cuidadosa diagramación, un bello libro.



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Review: Fantasmas


Fantasmas
Fantasmas by Joe Hill

My rating: 3 of 5 stars



Genial compendio. Historias que lidian con los temas clásicos del terror --alguna incluso juega a ser el "qué-fue-de-la-vida-de" con un clásico-- pero siempre tienen un giro inesperado o un ángulo nuevo. Si no hacia lo absurdo, hacia lo tierno; alguna hacia lo hilarante, pero siempre hacia la sorpresa, la frescura de un autor definitivamente con muchos recursos bajo la manga, una poderosa vena narrativa, un oido empático por la vida de sus caracteres. Conozco poco del hijo del Monstruo del género, pero prometo seguir explorando. ¡Es que el papá tampoco deja tiempo con todo lo que escribe!



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Review: Pasillos de mi memoria ajena


Pasillos de mi memoria ajena
Pasillos de mi memoria ajena by Mario Morenza

My rating: 2 of 5 stars



Tardé muchísimo en completarlo por estar compuesto de tantas texturas diferentes, que siento como recopiladas de material experimental, de apuntes de ejercicio literario, y muchos elementos de un diario -como lo que se presenta- que aportan poco a lo que no fuera la constancia de la irrefrenable voluntad de escribir y escribir, y el registro del progreso en ello. Disfruté eso sí mucho del sentido de identidad del autor con su entorno familiar y ¿vecinal, vivencial?, entrañable y a todas luces germen de muchas historias que deben estar por ahí, esperando nacer.



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Review: La soledad de los números primos


La soledad de los números primos
La soledad de los números primos by Paolo Giordano

My rating: 3 of 5 stars



El comienzo se lee como pequeños cuentos (de hecho pensé que esos primeros capítulos lo eran), y atrapa en simples y rápidos trazos que retratan las horrorosas consecuencias y los daños irreparables de hechos en principio leves, casi fortuitos, pero una vez desencadenados, irreparables, ocurridos en la infancia y adolescencia de los protagonistas.
Esos daños subyacen y rigen la historia de ¿amor? ¿desencuentro? silenciosa y dolorosa del resto de la novela. Una primera novela, leo por ahí, cuya simpleza de estructura, parquedad de situaciones y tal vez cierto esquematismo de personajes ha hecho la delicia de algunos y desencadenado el odio de otros tantos. Tal como el origen del nombre del libro: el símil entre la falsa cercanía de las parejas de números primos separados apenas por un número, y la soledad de las personas azarozamente juntas pero destinadas a no encontrarse jamás. Poética en la frialdad de los números, unos. Cosas de un físico metido a novelista, otros.



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Review: Los héores son villanos tímidos


Los héores son villanos tímidos
Los héores son villanos tímidos by Jose Pulido

My rating: 4 of 5 stars



Qué sabroso escribe José Pulido. Ya lo había dicho, ¿verdad?
Los cuentos de esta recopilación tienen una textura muy cercana, compuesta de momentos tan íntimos como universales, puestos al aire en ese hablar cotidiano y también en ese hablar de la mente que se habla, se explica, se justifica en su propio juego de imágenes y palabras.
¡Las imágenes! En Pulido son rotundas; uno las lee y piensa: claro. Piensa: obvio. Piensa que no por insólitas dejan de ser perfectas: "La normalidad parecía una patilla a punto de caerse de un camión". Uno siente que aquello por simple no pierde ni un ápice de poesía: "Ella lo vio a los ojos, a sabiendas de que el ser humano verdadero está en realidad allí, solamente allí, en la casa de las pupilas".
Bien sea el personaje principal un malandro perseguido desde su infancia por un ángel, un hombre en el trance de ver a su madre morir, o tres hermanas metidas a putas que conversan de la vida, Pulido juega siempre con la belleza de la vida simple, la cara que uno le presenta a los avatares que te encaminan o desvían, la poesía que habita la cotidianidad. Y nunca está muy lejos la picaresca (¿dónde habré leído "El prospecto" antes?).



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Review: El Libro de Esther


El Libro de Esther
El Libro de Esther by Juan Carlos Méndez Guédez

My rating: 4 of 5 stars



¿Dónde queda el pasado? Si el camino de vida suele verse como una sucesión de bifurcaciones ante las cuales unas veces se escoge el camino, otras tantas se sigue la corriente y alguna que otra más nos obligan a ignorar la senda que habría sido la preferida, ¿es ocioso pensar que la vida que nos estaba destinada, la que merecíamos o la que nos era más cómoda se perdió en una de esas tantas bifurcaciones? Sucumbir a mirar hacia atrás, contar de nuevo una, mil veces ante un público que lo conoce ya el relato del acto azaroso que te llevó a donde estás ahora, sería como volver a trazar en la página todas esas “Y” imaginarias hasta romper el papel: hasta que brilla sin hollar esa región de la hoja donde queda el camino no recorrido. Una isla blanca de la vida no vivida.

Eleazar ha llegado al periodismo un poco por descarte, por un desapasionado balance entre habilidades y comodidad. Y al matrimonio con Marilyn, desde un vaso de Pepsi Cola derramado sobre su falda en la fiesta de pregraduación. ¿Por qué pensar entonces ahora en Esther, su ideal adolescente, la que pudo ser su novia esa misma noche, en esa misma fiesta?

Dos ideas prestadas de la ciencia ficción me socorren en el porqué. Una es que la realidad se niega a ser modificada: el presente, terco, encuentra siempre la manera de volver a manifestarse a pesar de las maquinaciones que un hipotético viajero en el tiempo inserte en el pasado. ¿Pero y si es al revés? ¿Si esa burbuja de ayer resiste como una posibilidad cierta a pesar de todo lo que el presente insiste en superponerle? Y no es que el presente de Eleazar sea muy halagador: es su antisocial hipocondría, es su inminente divorcio, es un jefe hijo de puta en un trabajo del que igual da renunciar. Tal vez todo ese presente se desdibuja con la velocidad a la cual crece el brillo de esa posibilidad que podría no haber muerto aún.

La otra idea es la de las realidades paralelas: distintos tiempos que se solapan en un solo espacio. Eleazar intenta entonces acercarse a Esther transitando la Caracas que tuvieron en común, pero la ciudad ha mudado su piel muchas veces: el liceo, los vecinos, el antiguo cafetín están allí, pero ya “nada parecía nombrarla, nada parecía contenerla”. El pasado se ha mudado. Y tal vez lo que lo hace más nítido y posible ahora es que en vez de entrecruzarse con fantasmas, Esther y lo que ella representa viven ahora en un presente concreto, en una geografía específica y ajena. Alguien le ha contado que se fue a Tenerife. Y allá va Eleazar en pos de lo que pudo ser.



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Review: Ni tan chéveres ni tan iguales. El «cheverismo» venezolano y otras formas de disimulo


Ni tan chéveres ni tan iguales. El «cheverismo» venezolano y otras formas de disimulo
Ni tan chéveres ni tan iguales. El «cheverismo» venezolano y otras formas de disimulo by Gisela Kozak Rovero

My rating: 3 of 5 stars



Siempre pensé, y las situaciones extremas como la actual me lo confirman, que ese carácter fácil, llevadero, light del que el venezolano se vanagloria es en realidad una capita de suavizante puesta ahí para no ir a las honduras de nuestros grandes rollos, divergencias y carencias, que son muchos y profundos. Este libro da un paseo con filo y una pizca de jodedora indulgencia por ese velado paisaje.



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Review: Suttree (Literatura / Literature)


Suttree (Literatura / Literature)
Suttree (Literatura / Literature) by Cormac McCarthy

My rating: 2 of 5 stars



Novela oscura, lenta, a ratos indescifrable, con larguísimas y complicadas descripciones en un lenguaje arcaico en torno a la vida precaria, cíclica y sin sentido de un hombre autorrelegado a los más abyectos recovecos y desesperanzados meandros de una ciudad sucia, condenada y mala.

Dicho todo esto: es brutal. Se hace difícil a ratos la lectura, sobre todo por tanto vocablo raro (presiento que en inglés, de manejar más vocabulario, ha de ser toda una experiencia. Leo acá reviews y se alaba mucho el lenguaje), y por la aparente falta de nudo y desenlace: todo son episodios, repetición, hartazgo. Pero a pesar de ello hay un extraordinario lirismo cuya belleza no se pierde aunque verse sobre la ruina, lo oprobioso, la pérdida, la muerte.

En eso se emparenta esta novela con La carretera, que sin duda logra esa opresión de la desesperanza también a fuerza de repetición y rutina.

Voy pendiente de otra de McCarthy, Meridiano de sangre. A ver si aguanto. Tal vez luego de algo más light.



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Review: Saliendo de la estación de Atocha


Saliendo de la estación de Atocha
Saliendo de la estación de Atocha by Ben Lerner

My rating: 4 of 5 stars



Absorbente novela, si bien de textura blanda y fugaz -como la personalidad de Adam, su narrador, americano becado en Madrid para desarrollar su "proyecto" de poesía- que se mueve siempre en tangente, siempre en una zona de desconexión de sí mismo, en la que se consume entre el análisis de lo que la poesía significa y puede lograr, la ominosa sensación de ser descubierto como fraude ("¿Quién no lo era?") y la simulación de múltiples "yo" que hacen precario equilibrio dependiendo de las circunstancias ("¿Quién no ocupa una del puñado de posiciones del sujeto prefabricadas, mintiendo cada vez que decía 'yo'; quién no actuaba un poco en un publirreportaje de la vida dañada emitido en bucle?").
La "distancia de mí mismo" que abriga a Adam de la experiencia, ese espacio gris exacerbado por las pastillas y los silencios entre el inglés y el español, que se imagina imbuidos de profundo significado en la mente de los demás, envuelven y condicionan su todo contacto con la realidad -la razón misma por la que está becado en Madrid, su relación afectiva con las personas, el relato de su pasado construido a conveniencia- incluso la más traumática e histórica que se desenvuelve en su cara en el Madrid de marzo de 2004.
Si debo quedarme con una sensación del libro, esta es el tranquilo vértigo de la simulación. Ese espacio de interpretación libre, simultánea y aleatoria donde parece vivir Adam "la experiencia de experimentar" la realidad. El duelo de medias verdades, silencios elocuentes y calladas suposiciones se destilan precisos en la frase que uno de sus supuestos intereses amorosos, Teresa, le espeta a Adam, "¿Cuándo dejarás de fingir que solo finges ser poeta?"



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Review: Príapos


Príapos
Príapos by Daniel Chavarría

My rating: 4 of 5 stars



Un médico cubano haciendo servicio rural se topa con varios casos de priapismo muy localizados y decide investigar su causa.
Más allá de este eje, la entretenidísima novela presenta y va concatenando la vida de cuatro amigos de la infancia —"los cuatro jinetes del Apocalipsis" como los bautizaran de pequeños— uno de ellos el propio médico, hasta un sorpresivo desenlace que envuelve crimen, los ritos religiosos abacuá, la investigación sobre las misteriosas "rigideces", las complicadas relaciones interpersonales de los amigos.



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Review: Coronación

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Review: Doctor Sleep


Doctor Sleep
Doctor Sleep by Stephen King

My rating: 3 of 5 stars



No lo sentí en pleno como una secuela de El Resplandor, a pesar de que constantemente Danny Torrance hace referencia a su pasado -su padre alcohólico, origen de su propia dependencia; los hechos del Overlook. ¿Qué esperaba para que fuera así? Pues me veo en este momento en dificultad para definirlo...
La crónica de la pelea que caza Danny "Doc" (que lucha con su alcoholismo mientras usa su "resplandor" para ayudar en el "buen morir" a las personas) contra una banda de una especie de vampiros de almas y en defensa de una niña poderosamente psíquica que le contacta -y potencial víctima del clan- une varios de sus hilos con la historia que conocemos: Jack Torrance, el hotel, las fuerzas oscuras que lo habitan, los poderes de Danny. Pero... no la da.
Yo hasta releí The Shining en espera de esta secuela, pero veo que no tenía necesidad, pues la relación no es tan de detalles.



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Review: Mi vida de farsante


Mi vida de farsante
Mi vida de farsante by Peter Carey

My rating: 4 of 5 stars



Genial. Por tratarse de un tema "para especialistas" -el de un engaño literario- pensé que podría toparme con un denso despliegue de referencias oscuras e ironías cultas, pero el libro se lee con la rapidez de un thriller. El lenguaje de Carey es además muy rico en metáforas y comparaciones, los diálogos rápidos y precisos, la aventura rica y colorida.

La editora de una revista inglesa de poesía es puesta en la pista de un material excepcional, por parte de un famoso y decadente escritor que además pudo haber tenido una historia con su madre, y la historia que se deshilvana en la búsqueda es la de un viaje a Kuala Lumpur y al desenlace de un viejo y legendario engaño: el de un poeta australiano que, tras inventarse la existencia y el material de una joven promesa de la poesía, desencadena un trágico escándalo que hunde a quien le edita, y a él mismo exilia en medio del oprobio... y de la persecución de su propio invento, pues alguien que clama ser esa joven promesa inventada le atormenta cual hijo de Frankenstein.

La inspiración es una historia real de un engaño literario, pero extrapolada a la locura. Muy recomendable.



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Review: Nieve en La Habana: Confesiones De Un Cubanito


Nieve en La Habana: Confesiones De Un Cubanito
Nieve en La Habana: Confesiones De Un Cubanito by Carlos Eire

My rating: 3 of 5 stars



Enviado a Estados Unidos cuando apenas era un niño, en los inicios de la Revolución en Cuba, Carlos Eire narra episodios de su vida en el seno de una familia acomodada en La Habana, y de cómo su mundo se vino abajo en cuanto Fidel tomó el poder. Puede sentirse en cada episodio la dolorosa añoranza por un mundo de inocencia, de recuerdos gratos y otros no tanto, de felicidad perdida.

Me pierde un poco el narrador cuando mezcla sus pícaras reminiscencias de niño con disquisiciones religiosas de su edad adulta, y la conexión se resiente también un poco cuando despliega ante uno los privilegios de su apacible vida de niño rico y mimado. Sin embargo, es poderosa la forma como Eire conjura detalles, colores, olores, sensaciones y sentimientos, así que es ganancia. Y la perspectiva del desarraigo a tan corta edad, las crueles heridas de los desengaños familiares, las circunstancias en que el horror se asoma ante los ojos de un niño --los placeres simples que le quitaron o prohibieron, los familiares torturados, los fusilamientos... el odio-- construyen un testimonio de verdad único.



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Review: Alta Fidelidad


Alta Fidelidad
Alta Fidelidad by Nick Hornby

My rating: 4 of 5 stars



Qué fácilmente me identifiqué con ciertos tics de Rob, sijeto de esta novela. Aunque no viví sino las últimas luces de esos años de elepés y tiendas de discos, me puedo ver en la onda de clasificar permanentemente los discos, las canciones: una continua reevaluación de los gustos. Una ilusión de completar, un vano intento de resumir y abarcar.
Y, claro, en esto de quedarse con lo seguro y pretender que el mundo a tu alrededor espere. Me resulta íntimamente familiar esa inmadurez del treintañero dueño de una vieja tienda de discos, con pocos ánimos de evolucionar y un montón de complejos encima que repercuten en su vida social y amorosa, por cierto antecesor de ese adorable Will de "About a boy" que reseñé hace ya algún tiempo aquí.






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Review: Perdón, imposible


Perdón, imposible
Perdón, imposible by José Antonio Millán

My rating: 4 of 5 stars



Ameno y claro, dos cualidades que hacen que las reglas de puntuación presentadas —las más básicas al menos, además de un poco de su historia— sean asimiladas muy naturalmente. Podría ser un texto de estudio.



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Review: Pura Vida


Pura Vida
Pura Vida by José María Mendiluce

My rating: 2 of 5 stars



No se puede acusar al autor de ignorar el consejo de escribir sobre lo que se sabe: Mendiluce ha trabajado en organismos internacionales -ACNUR, Greenpeace- en varios países, tal como Ariadna, la protagonista de esta novela que con cierto esquematismo aborda el roce de culturas y sus consecuencias. La empleada de la ONU, española, es trasladada a Costa Rica y conoce en un paradisíaco pueblo a Jonás, mulato de locura que en el cultural choque tiene todas las de perder. Suena un poco de folletín, claro (y a ratos se siente así, estuve tentado a abandonar varias veces), aunque hay aciertos en el relato del colonialismo turístico, la labor a ratos inocua y más bien protocolar de aquellos organismos, la pérdida de la inocencia del local ante los crímenes internacionales.



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Review: Así es como la pierdes


Así  es como la pierdes
Así es como la pierdes by Junot Díaz

My rating: 4 of 5 stars



Los cuentos de este libro -más bien episodios sueltos de la misma historia, la de Yunior y demás machos de su familia y sus fracasos con las mujeres- están escritos con una musicalidad y ritmo que, ya lo comentaba por Twitter, me provocó en ocasiones leer en voz alta a quien me tocara al lado en el Metro. El spanglish traducido -el libro no es escrito en español aunque parece increíble- es francamente sabroso, como imposibles de dejar estas crónicas de fracaso, nostalgia, engaño, soledad.
Una y otra vez vemos "poner cachos" y perder una relación, una y otra vez el engaño destruye y aturde, pero no podemos apartar la mirada, como en las películas de desastres. Es inevitable la empatía con Yunior, con Rafa su hermano, aunque parezcan ser arrastrados por fuerzas que los hacen accionar de las maneras más egoístas y autodestructivas. Hay una cierta tristeza y delicadeza en el tono de las historias -no toda dependiente de la pobreza, la enfermedad, la situación migratoria o el racismo incluso que destilan los cuentos- que nos hace detenernos a un paso del desprecio y más cerca de la lástima. O tal vez, insisto, el poético lenguaje hace hasta amar a quienes como gente, no como personajes, odiarías.



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Review: El Rey Siempre Está Por Encima Del Pueblo


El Rey Siempre Está Por Encima Del Pueblo
El Rey Siempre Está Por Encima Del Pueblo by Daniel Alarcón

My rating: 2 of 5 stars



Qué vaina más loca estos cuentos. Tal vez puedo pasar "El Puente" y "Los miles" como del tipo de relato que entiendo/siento/disfruto. Los demás me dejaron desconcertado, tal vez por su sofisticación, no sé si por un nivel de experimentación que me pierde, quizá por una estructura demasiado extraña para mí. Debí sospecharlo por las revistas en las que ha publicado Alarcón, de marcada tendencia hacia la narración "de avanzada".
Compré el libro emocionado por leer algo más del autor de "Radio Ciudad Perdida", novela que me gustó mucho (y de cuya lectura, a la luz de estos cuentos, confieso recordar una vaga sensación de desconcierto al inicio), pero no me rindo. Tal vez encuentre en otra de sus obras el registro con el que conecté en "Radio...". Tal vez aprenda a leer en la clave de estos novísimos y laureados escritores.



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Review: El retorno y otros cuentos afortunados

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Review: Cállate poco a poco

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Un niño de 12 años y otro de 36

¿Viene la madurez con la edad? ¿Basta sentarse a cumplir años y tener la apariencia y los modos de un adulto para serlo a todos los efectos? Quizá en ocasiones el hábito sí hace al monje, y baste cumplir el papel diciendo y haciendo lo adecuado en el momento, aunque sea mintiendo o por no ir más a fondo. Pero si la madurez es aprender de la experiencia y de lidiar con los problemas, tal vez un niño excéntrico e introvertido de 12 años, cuya madre hippie divorciada y con depresión crónica ha intentado suicidarse, pueda acumular tanta o más experiencia de vida como para ser un motor de crecimiento, no sólo de sí mismo sino de un hombre que podría, al menos en apariencia y aunque luche contra ello con todas sus armas, ser como su padre...

Will, es el tal hombre, un soltero de 36 años que disfruta con holgura de su herencia. Se la pasa muy a gusto evitando la realidad, llámese ésta relaciones duraderas, niños, responsabilidades, un empleo fijo. Muchas veces se pregunta cómo la gente común puede manejar tanta minucia en el día a día, pues en los ordenados bloques de media hora en que divide su vida parece haber justo el espacio para una pasar tarde de tiendas, darse un largo baño, escuchar el último cd de Nirvana mientras da una vuelta por Londres, o tomar una cerveza con algún conocido casual.

La ocasional relación sentimental/sexual corta y sin compromiso completa el panorama. Y es en la intrincada busca de una de esas relaciones, dentro del recién descubierto nicho de madres solteras, que Will entra en contacto con una amiga de Fiona, la tal hippie suicida, y luego con ella y Marcus, el preadolescente cerebral y acosado en su colegio que en ocasiones y sin darse cuenta, suena para el inmaduro Will "como si tuviese cien años de edad".

La realidad que es la gente y sus problemas entran de repente en el panorama despreocupado de Will, quien se verá enfrentando preguntas aceerca de crecer, acerca de la seguridad sentimental necesaria para mantener la cordura, acerca de hasta dónde se puede representar un papel con pura retórica y cuándo hay que involucrarse en los problemas, sean estos de otras personas o propios. Y las preguntas no vendrán solamente del chico que de buenas a primeras comenzó a frecuentar su sofá en las tardes luego del colegio...

About a boy es construida por las voces alternadas de los dos niños de la novela, el de 12 años y el de 36, y es hilarante seguir las líneas de pensamiento que en ocasiones parecen intercambiarse.Uno pensaría que los problemas que agobian a un chico y a un hombre pueden ser muy distintos, pero hay que dudarlo a medida que éstos se ayudan mutuamente a transitar el agobiante camino hacia la estabilidad emocional, que el uno ha perdido y busca desesperadamente, y el otro encuentra sin estar buscando.

* * *

El escritor Nick Hornby goza de una gran popularidad por su forma desafectada, masculina sin ser sexista, de tratar las relaciones sentimentales. Sería lo opuesto de la llamada "chick lit". Temas recurrentes en sus novelas y ensayos son el deporte y la música pop, que de hecho fueron los temas de sus inicios periodísticos. También escribe sobre libros, y recién reseñé acá su recopilación de artículos del tema, The Polysyllabic Spree. Leí también de su autoría A long way down, y tengo en cola How to be good. ¡Ah! Y en la revista Orsai que acabo de recibir, y de la que pronto comentaré más acá, contribuyó con un cuento hasta ahora inédito en español.


About a boy fue desde luego adaptada al cine; la vi sólo ahora, antes del libro, lastimosamente, aunque me reconforta que el final sea otro (por ejemplo, Nirvana y Kurt Cobain juegan un papel más que casual en la trama original, y no aparecen en la película). Protagonizaron, como Will y Marcus, Hugh Grant (a cuya persona no dejaba de asociar los parlamentos de Will al leer) y Nicholas Hoult (el ahora gamberro rompecorazones Tony de la serie Skins que pone MTV), junto a la bellísima Rachel Weisz y Toni Colette, esa gigantesca actriz de Little Miss Sunshine y United States of Tara.

¡Y la banda sonora! La música de la película es de una delicada belleza. Fue compuesta e interpretada en su totalidad por Badly Drawn Boy, y se las recomiendo ampliamente.

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Las páginas de 2010

Cierra el año y a uno, como a cualquiera, le da por hacer resúmenes y balances. Y el balance 2010 de este blog no puede ser de sus posteos, ¡porque no los hubo!, así que será de lo que debí postear, y que afortunadamente anoté en otra parte: los libros que leí en el año.
No deja de ser un despropósito decir algo de todas estas lecturas habiendo transcurrido algún tiempo desde que las hice, sobre todo con una memoria mal amoblada como la mía. Así que me limitaré a la lista cronológica y algún detalle. Algunos de los títulos fueron escuetamente comentados —o más bien nombrados/recomendados— por Twitter en su momento.
Como siempre, debo mencionar que la idea de este resumen se la debo al pana Luis Bond, quien acostumbra reseñar impecablemente sus lecturas/películas, y de quien me copio descaradamente desde que le conozco. Entérate de qué va su proyecto ¡Lee! acá en un reporte de su blog.

The corrections, Jonathan Franzen. Me voló los tapones esta novela que con ninguna referencia rescaté en uno de los sabrosos Cambalaches de ReLecturas. Con la historia de una familia, los Lambert, y del desesperado intento que la madre hace para reunirlos a todos en casa para Navidad, Franzen disecciona y expone conflictos intergeneracionales y conflictos íntimos; obsesiones y derroteros de la sociedad americana de fin de siglo XX y las mudas y dolorosas batallas familiares. Un rígido padre con Parkinson y su sufrida, "anticuada" esposa, y sus tres hijos que exponen cada cual distintas formas de éxito y frustración, deberán reunirse y enfrentar evadidas responsabilidades y verdades. Con esta novela Franzen ganó el National Book Award en 2001 y protagonizó un sonado escándalo con Oprah. Acaba de publicar Freedom, que de inmediato lo puso en la portada de Time y lidera listas y reviews en todo el planeta mundo. Ya la tengo en cola, claro.

Hasta que te encuentre, John Irving. Los familiarizados con el autor de El mundo según Garp y Hotel New Hampshire reconocerán acá sus temas y obsesiones: la iniciación sexual, el ambiente universitario, la lucha libre, el padre ausente, pasados familiares oscuros e innombrados. Tiene la gigantesca Hasta que... algo de cierre de todos ellos, y si bien el río de personajes que rodea a Jack Burns puede hacer floja la larguísima trama, creo que el cierre compensa buenamente. Lo fascinante del Burns que busca a su padre, a quien no conoce, es el peso que la madre tiene en lo que él cree recordar, y cómo a medida que recorre en reversa las ciudades de las que antes huyó, la historia de abandono puede leerse totalmente de otra forma. Rabiosamente autobiográfica.

Payback, Lucas García. Los cuentos de este venezolano tiene un ritmo de oralidad sabroso y cercano, como ya sabrán quienes han leído sus brillantes piezas en Prodavinci. Impelable.

Sexo en mi pueblo, Leo Felipe Campos. Erótica en clave nacional, memorias de la iniciación de la infancia/adolescencia contadas con tanto desparpajo como el título evoca.

Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll. Un repaso al clásico ante el inminente estreno de la versión Burtoniana de la historia, que al final consistió en una pretendida continuación, para mí rimbombante.

La carretera, Cormac McCarthy. Brutal. Post-apocalipsis que se hace más terrible cuanto más mínima y repetitiva es la acción de los dos personajes casi únicos de la trama, un padre y un hijo, que avanzan por el interminable asfalto de un país destruido hacia, tal vez, la salvación, el futuro.

¡Insólito!, Gonzalo Jiménez. Compilación de sabrosas crónicas, historias y notas de lo oculto, lo raro, lo curioso: momias, aparecidos, asesinatos, ovnis... Ameno periodismo de investigación que te acompaña bien —lo certifico— al lado de una piscina con un whisky en la mano.

Close up, Armando Coll. La relación entre una cínica cronista social, que conoce el underbelly de la alta sociedad caraqueña, y un joven periodista, muestra las contradicciones de la sociedad venezolana desde sus papeles sociales, sus eventos fastuosos y fatuos, su clase política y sus crisis de gobernabilidad.

The polysyllabic spree, Nick Hornby. El autor de About a boy escribe en su columna semanal ("Stuff I've been reading" de la revista Believer), recopilada acá, sobre los libros que compra y los que lee, aderezando de una forma amena, coloquial las listas con temas como deportes, paternidad (en su caso, de un chico autista), cine, música. Cada ensayo se siente como una conversa que debiste tener con un pana al salir de una librería a por un café.

Los boys, Junot Díaz. Cuentos anteriores a la genial The brief and wondrous Life of Oscar Wao, con temas similares de inmigración e identidad.

Todas las familias felices, Carlos Fuentes. Un conjunto de cuentos, de amplísimo rango formal, sobre las familias, las relaciones filiales, y sus múltiples disfunciones, tragedias, sinsabores, ironías. La frase en la contratapa me compró: «Yo vengo de una familia en la que cada miembro dañaba de algún modo a los demás. Luego, arrepentidos, cada uno se dañaba a sí mismo.»

The Great Gatsby/El gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald. El clasicazo me sirvió para hacer un poco de "lectura comparada": de ediciones en inglés y español a la vez. En el ejercicio descubrí que podía traducir mejor que algunos (la edición de Salvat tenía hasta frases mutiladas y faltantes) pero me perdí un poco en la historia del misterioso Gatsby, millonario solitario que aparece en una gigantesca mansión dando fastuosas fiestas pero deseando en el fondo sólo una cosa: el amor de una mujer casada. Supongo que una relectura no estará de más.

Scott Pilgrim vs the world, Bryan Lee O'Malley. Seis tomos de cómic desgranan la vida ordinaria de este adolescente entre su banda de música, su roommate gay, la novia del colegio y la chica a quien en verdad desea, Ramona, y a quien sólo obtendrá tras destruir a siete diabólicos exnovios. Ya va, ¿dije vida ordinaria? No he visto la peli, por cierto.

El señor Marx no está en casa, Íbsen Martínez. Novelada lucubración de un escritor/guionista de tv que se interesa, a partir de una foto, en la posible relación incestuosa de Karl Marx con su hija. Se me hizo densa en momentos donde se va por el rollo histórico político y el conflicto del propio escritor se asoma o dibuja poco.

Content, Cory Doctorow. Ensayos sobre los derechos de autor en la era digital, internet, el futuro. El canadiense autor es bloguero, novelista de ciencia ficción y evangelizador anti DRM (todas sus novelas están licenciadas CC como de libre acceso) y coedita Boing-Boing.

Paseos al azar, José Luis Palacios. Cuentos y experiencias de la vida de un estudiante venezolano becado en el exterior. Bastante bueno.

Boy (relatos de infancia), Roald Dahl. El imaginativo padre de Willy Wonka y Charlie, Matilda, el durazno gigante y numerosos cuentos de un brillante humor negro, cuenta acá sus recuerdos de infancia feliz, escuela traumatizante, y paseos a la Noruega de sus padres.

Un trabajo sucio, Christopher Moore. Un tranquilo vendedor de cosas usadas pierde a su esposa durante el parto de su hija, y poco después empieza a ver caer gente muerta a su alrededor. La beba, descubre, es un ángel de la muerte, y los objetos de su tienda, receptáculos de las almas que ahora él debe recolectar y proteger de las fuerzas oscuras. Me sonaba más divertida en la solapa que lo que terminó siendo.

El elefante, Fedosy Santaella. Brevísimo tomo de cuentos que arranca en un tono de evocación infantil y se desenvuelve en asomos de identidad escindida y realidad onírica. Leo mucho a Santaella en su blog Caja Virtual; edita también Los hermanos Chang.

Las crisis de la Venezuela contemporánea, Manuel Caballero. Ensayos sobre los que el historiador define como puntos de inflexión de nuestra local epopeya. Siete episodios del siglo XX venezolano tras las cuales nuestra realidad viró en maneras que aún resuenan.

Monstruos invisibles, Chuck Palahniuk. Delirante visión al mundo de la belleza física y la obsesión con la apariencia, contada por una modelo deforme tras un accidente. Vísceras, terrorismo, drogas de prescripción, sexo freak, viaje iniciático y final de culebrón como sólo Palahniuk prosa.

21 del XXI, antología del cuento venezolano, varios autores. Una buena compilación de Rubi Guerra de autores nacionales de diversos estilos, temáticas, incluso épocas y edades, y que han producido textos desde el 2000 para acá. Excelente para conocer/seguir el pulso a todo el talento literario local.
La canción del ciempiés, José Pulido. Una historia en tiempos paralelos de la Cuba contemporánea y la de la Conquista; un empresario cubanoamericano que quiere recuperar su casa en La Habana y el pintor que vive ahora en ella; una sensual mujer y la policía castrista; una princesa africana que llega a esa isla esclavizada pero protegida por los dioses de sus ancestros, todo esto iluminado con los colores de la palabra sabrosa de Pulido.

No es país para viejos, Cormac McCarthy. La novela que originó la oscareada película de los Coen es también (como la peli y como La carretera) filosa, ruda, brutal. Un hombre encuentra a campo abierto un reguero de muertos, varios vehículos tiroteados y un bolso lleno de dinero, que se lleva. Pronto se verá asediado por un asesino psicópata contratado para recuperar el dinero y por el sheriff resuelto a resolver el enigma del negocio ilegal que originó la escena inicial.

Mientras escribo, Stephen King. El rey de la literatura plebeya americana repasa sus inicios como escritor, y las leyes, trucos, amenazas y recompensas que vislumbra en ese oficio. Como bono, el cuento en primera persona del accidente de circulación que casi mató al autor.

El beso de la mujer araña, Manuel Puig. Fascinante. Un peligroso preso político y un homosexual acusado de pedófilo comparten celda en una cárcel argentina. La relación entre ellos pasa del previsible recelo mutuo inicial a medida que el supuesto corruptor de menores expone su romántica y glamorosa visión del mundo a través del relato, cada noche, de sus películas favoritas, y que el revolucionario contrasta poco a poco con sus ideales. Una exploración de los límites de ambos y de sus papeles sociales, que lleva a un final memorable.

Ahora sabréis lo que es correr, Dave Eggers. ¿Qué hacer si caen en tus manos 80 mil dólares sin mucho esfuerzo? Pues un viaje alrededor del mundo en unos pocos días con tu segundo mejor amigo, el que no murió, para dárselo a manos llenas a gente que se lo merezca, claro... El viaje resulta menos aventurero que totalmente azaroso, el efecto de la repartición un gran... ¿fondo negro, una nada, el espectáculo que no fue? y la figura de ese tercer amigo tal vez el pegamento que une todas las disconexas escenas. El castizo nombre es en realidad You shall know our velocity. Me queda curiosidad por la primera y más famosa novela del Eggers.


Árbol de luna, Juan Carlos Méndez Guédez. "Una brillante mujer que finge ser tonta y un hombre tonto que finge ser brillante en apuros". Esta novela en plan de humor negro sigue a dos venezolanos exiliados a la fuerza en España, y a través de sus sucesivas declaraciones/confesiones de diario sentimos retratar lo nacional en su farsa, su desfachatez y medianía. Política, cultura, amor, amistad y familia ruedan por igual en en esta excelente historia que es como una carcajada dolorosa frente al espejo.


Under the dome, Stephen King. Un pueblo americano se descubre un día bajo un gigantesco domo invisible e impenetrable. ¿Esto da para un cuento de terror? Para King, que se mueve con mucha facilidad por las oscuras esquinas del alma humana, es suficiente: como niños quemando hormigas con una lupa (...), vemos fascinados la destrucción y el caos florecer, vemos la paranoia, la sed de poder, la ignorancia, la manipulación y la corrupción hacer degenerar la realidad rápidamente en el pueblo acorralado, en una trepidante novela con esa forma coral, operática que es firma personal de King. Sus mil y poco de páginas pasarán como un suspiro (para mí fueron casi 18.000, pero es que lo leí en el iPod mientras espero la gloriosa venida de mi Kindle). Luego me cuentan si, como yo, encuentran alguna similitud con ciertas situaciones de nuestra preciosa realidad venezolana del sXXI, o si el jefe Jim Rennie se les pareció a aquel Boss Hog de Los Dukes de Hazzard.

Etiqueta azul/Blue label, Eduardo Sánchez Rugeles. Eugenia Blanc, una flemática adolescente que cree en pocas cosas y se relaciona con menos gente aún, quiere irse del país, de su familia rota, de sus amistades gafas, y conseguir a su desconocido abuelo francés podría ayudarla. Para ello viaja a un pueblo remoto del país en un desvencijado Fiorino acompañada de Luis Tévez, el "desadaptado" de su salón de quinto y tan distinto a Eugenia ella como Bob Dylan de Paulina Rubio. O eso parece; el viaje es también interno, de descubrimiento y cambio de paradigmas de vida. Esta novela fue ganadora del Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri.

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Sin Nombre: huyamos de nosotros mismos

De las "películas raras" que le pido me muestre al vendedor de quemaítos de por mi casa, salió esta, Sin Nombre, de la que había leído hace unos meses en Cinematical.

¿Cuál es la historia? Debe haber miles en esa herida supurante que es la emigración ilegal desde Latinoamérica hacia Estados Unidos por la frontera mexicana; Sin Nombre, especie de road movie a lomo de tren de carga, mezcla como por accidente dos.

Sayra es una joven hondureña que se une en el viaje al Norte a su tío y su papá, quien ya tiene una familia nueva esperándole en New Jersey. No son un modelo de familia, pero la necesidad es una extraña forma de juntar voluntad y de sacar ganas. La chica no cree que tenga un "futuro" donde está, así que puede decidir en el camino si le sirve inventarse uno a caballo sobre la esperanza del nuevo comienzo de su casi ajeno progenitor.

Cásper, o Willy, es un parco joven mexicano que ha cometido errores. Vive en la violencia, a la sombra de la temible Mara Salvatrucha, familia adoptiva en la que cree cada vez un poco menos a pesar de tener aún la "entereza" para tutelar a un crío ansioso por pertenecer a la sangrienta clica. Un amor descarrila su fidelidad el mínimo suficiente para que su mundo pierda el eje, y de repente el tren que se mueve es lo que más se parece al futuro, es lo que al menos parece alejarlo un poco de las malas decisiones, de la venganza jurada, del pasado que no se quita como tampoco la lágrima tatuada saliendo de su ojo izquierdo.

El fortuito encuentro entre estos dos abre un pequeño resquicio de sentido, solidaridad, confianza y descubrimiento a un cuento de huida que destila fatalidad, desesperanza, anomia. Por momentos, uno puede jurar que el tren llegará a alguna parte. Que el viaje tiene sentido.

El recorrido, excelentemente fotografiado y musicalizado, es un fresco del mundillo creado en torno al recorrido hacia el Norte y de las economías que coexisten con el fenómeno: los campamentos de gente esperando el tren, los tinglados que ofrecen descanso y comida en los pueblos que se van dejando atrás, el terror de "la migra" (policía aduanal), las turbas de niños que corren saludando a los migrantes, acá lanzándoles comida, allá atacándolos a piedras.

Me dio un poco de risa el español hablado con tanto dialecto de pueblo o de pandillas que a ratos es hasta esclarecedor leer los subtítulos en inglés...

Sin Nombre es una historia que se siente real. Sin demasiado postura o melodrama, una épica menor que quizá se repite con todas las variaciones posibles ante los ojos de unos cuantos pueblos, gobiernos, países que rodean a las naciones ricas, las que significan para tanta gente la oportunidad de redención, de futuro.

La peli, investigué hoy, resulta ser el debut como director de un Sr. Cary Fukunaga, y su gran calidad hizo olas en el Festival de Sundance este año. Aparecen en la nómina de productores ejecutivos del film nada menos que Gael García Bernal y Diego Luna.

Búscala, a falta de un circuito que pase películas "raras" en Caracas, en tu vendedor pirata de confianza.

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"Pío pío" todo el santo día...

Últimamente me he vuelto, más que un "blogger", un "obsessive blog reader": un esclavo de mis suscripciones en Google Reader, vamos. Pero de vez en cuando hay que colar, digo yo, la propia opinión, sobre todo en temas en los que no se es experto, que pa' eso hay libertá. Y se pisan callos expertos, que también da un gustico...

So. Acerca del Twitter.

¡Sí, el fulano tuiter! Ya toca hablar de ello, y no por que yo sea un power-user o domine teorías al respecto; más bien por todo lo contrario. Tengo apenas un par de meses allí y, bueno, mis frescas, recién llegadas y seguramente prejuiciadas primeras impresiones van así:

- Me suscribí, originalmente, para bypassear un impedimento: el de entrar a Facebook desde el pc de la oficina. No porque sea un adicto de esa red social (aunque al inicio, ¿quién no lo era?), sino para poder actualizar allá el "José está..." y dar la impresión de que reviso y tal. O para soltar una de esas baratas reflexiones que uno exuda sentado todo el día frente a un monitor.

- Cuando tocaba buscar a quién seguir, ubiqué primero (y acá sigue pesando mi vocación de espectador, Dios...) a "tuiteros" que pudieran dar información en vivo, que la inmediatez del sitio debe servir de algo. CNN, noticias, periodistas... la experiencia del reciente temblor lo confirma.

- Luego, "celebridades"... apartando al obvio, por paradigmático, Ashton, ¿de quién me interesa seguir los famosos pasos? Acá hay un interesante espacio para los grupos musicales, artistas, pensadores, escritores y demás trend-setters, si saben manejar la persona digital. Ah, y hay que tener un poco de escepticismo para no seguir a falsos famosos o imitadores. Me pasó con Steve Buscemi, con Tina Fey (en cambio sigo a Chávez y Darth Vader, aún sabiendo que son fakes).

- Ya cuando la cosa es seguir a gente, "personas naturales" que llaman, el agua se enturbia. Porque me encuentro con estos asuntos:

- ¿Hasta dónde mi status es relevante para quienes me siguen? O mejor: ¿qué debo considerar mi status? Algunos trazan la línea divisoria en las actividades sociales; otros en cada movimiento que hacen, por rutinario o banal que parezca. Algunos pueden encontrar necesario incluso relatar sus movimientos intestinales. Yo, pues, trato de dar información, o soltar una "aguda reflexión" (hacerme el gracioso, pero no muy seguido), o de relatar al menos la parte no excesivamente rutinaria de mi acontecer. Pero no diré que le puse mantequilla a mi pan, o que me monté en el ascensor. Una cosa es status y otra cosa ruido, but that's just me.

- Hay blogs informativos que tienen Twitter; si lo que tuitean es el título de los posts no me hace falta seguirlos, pa' eso está el Reader. No es lo mismo que con gente que tiene blogs personales y además tuitea.

- "Yo te llevo para que me lleves" (Tenía, tenía que citar a Cerati, sorry). No, no creo que deba haber una correspondencia de seguidor-seguido. A lo mejor no entiendo la herramienta, a lo mejor la uso sólo en un mínimo porcentaje de su vasto potencial, pero... no necesito presumir de numeritos; no soy un monstruo social. El único detalle: que si te sigo y me sigues podemos intercambiar mensajes directos, lo cual me lleva al próximo punto:

- Chatear por Twitter. ¿No hay ya chats? ¿Messenger, Gchat? Cuando los tuits son partes desconexas de un diálogo privado, hacen ruido para los demás. Mensaje directo con eso.

- Tuitear sobre Twitter. A menos que se trate de alguien que trabaje y reseñe en el área de informática, o de las oportunas recomendaciones de usuarios que descubren una nueva funcionalidad o herramienta, me parece tedioso y árido cuando alguien está todo el día escribiendo en twitter sobre twitter: que si yo lo uso así, que si no-sé-quién también tuitea, que si somos ultra-uff porque tuiteamos. ¡Es onanista! Hay que usar la herramienta, pero sin ser usado por ella, digo yo... Es como bloguear sobre blogs, chatear sobre el chat. Supongo que el inicio de una tecnología es así. ¿La gente hablaba por teléfono sobre hablar por teléfono? ¿O iban a lo que querían decir, de una? Se parecen a los raperos que, no sé si se han fijado, cantan sobre... lo bien que cantan y lo chévere que es rapear.

¡Ufff! Y ya. Para ser primeras impresiones, mejor dejarlo hasta acá.

Por cierto, mi cuenta, faltaba más, es @Quiquex.

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