Ocaso de héroes enmascarados

Sin conocer previamente el cómic en el que se basa (o "novela gráfica", aunque algunos opinan que esto es un eufemismo para que los adultos lean historietas sin sentirse culpables) , me fui a ver la esperadísima Watchmen (Zach Snyder). La encontré tremendamente entretenida, pese a su larguísima duración de unas tres horas y mi internalizado convencimiento de que comería cotufas al ritmo de una usual batalla "buenos-con-capas vs. malos-disfrazados" que tanto ha abundado últimamente.

Y sí, a pesar de que en Watchmen hay buenos, malos, peleas extraordinarias, capas, antifaces y navecitas, no deja de tener cierta sustancia en ella que la hace interesante:

- Un background de Historia alternativa, con el aderezo de algunos personajes reales. Cual lúdico cabo suelto de La Conjura contra América de Phillip Roth (acá una excelente reseña), la historia parte de una ucronía: Nixon es reelegido, la Guerra Fría no acaba, y los años ochenta mezclan paranoia belicista, amenaza nuclear y horrorosa música y estética pop. El meollo geopolítico central de la peli, la amenaza de una guerra con los rusos, nos lleva entonces al salón situacional de la administración Nixon en los '80, con un sudoroso Kissinger haciendo análisis y recomendaciones. También la selección de temas musicales sitúa las épocas con precisión y cierta ironía.

(Siendo los superhéroes un tema tan imbricado en la psiquis estadounidense, una ficción que los ligara a su propia Historia Contemporánea era en mi opinión materia pendiente o poco explorada; algo hace clic cuando finalmente la acción no se lleva a cabo en un lugar y tiempo imprecisos, sino en fechas históricas ciertas, con protagonistas del pasado reciente. Aunque ya una portada de Spiderman con Obama parezca encaminarse en ese sentido...)

- La bella secuencia inicial explica en coreografiada elipsis el origen de los justicieros con disfraz, su momento de gloria y el comienzo de su impopularidad. Al ritmo de una detallada, a la vez poética y forense cámara lenta paseamos por Vietnam o Studio 54, Andy Warhol y Jagger, por los años '40 hasta bien entrados los '70, mientras The times they are a-changing de Bob Dylan suena al fondo.

- En general, una cinematografía muy cuidada. La riqueza visual invita a la relectura. Los movimientos de cámara y ese ya bastante usado cambio de velocidad en las imágenes suman a la experiencia. Hay gran atención al detalle. Leo por allí que en varias secuencias hay una correspondencia visual con las planchas de la novela gráfica que, repito, no he tenido el gusto de leer y que figura por su contenido y particular aporte al lenguaje gráfico en la lista Time de las 100 novelas más importantes, y en listas similares de Entertainment Weekly y Wall Street Journal. Es Premio Hugo también.

- Un sabor a decadencia. El tono de la historia gira en torno al ocaso de los superhéroes; a pesar de que se lleve la trama a un enfrentamiento climático exitoso (los buenos vs. malos que temía al principio) las cosas nunca son tan gloriosas como en los detalladísimos flashbacks.

- Los seres que encarnan a los Watchmen son humanos, y adultos. A riesgo de no poder abarcar a toda la masa infantil y adolescente que va al cine, la peli se regodea en la violencia gráfica, la traición y la duda (las subtramas de conflictos y demonios interpersonales se hacen un poco novelera en ocasiones), las contradicciones filosóficas de la lucha casi criminal contra la criminalidad, y un poco de acción sexual y desnudos frontales. Alguna dimensionalidad se puede apreciar en los protagonistas, que no existen sólo por ponerse un traje y un antifaz (que, además, no les otorgan superpoderes; sólo el azul, atómico e impúdico Dr. Manhattan es algo más que una persona normal con ganas de hacer justicia).

En conclusión, una película con superhéroes en ella más que una película de superhéroes. O tal vez se me salió el geek que todos llevamos dentro...

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1 comentarios:

  1. Inos. Says:

    Todavía no he visto la peli, pero el comic (que estoy releyendo) es ciertamente cosa MUY seria. Se las traen, Moore & Gibbons...

    Por cierto, te lo puedo pasar en cedé, ya sabes, con fines eminentemente educativos... ;)

    Salú.